viernes, 12 de mayo de 2017

DESDE EL BARRIO DEL PLA, CON HUMOR



Nuestra ciudad tiene un alcalde,
un alcalde ejemplar,
que pretende en un instante
unir la Explanada y el mar.

Primero gestó (¡vaya parto!)
un corredor submarino
y, de la oposición harto
cambió por puente el camino.

Consciente de que su imagen
es, más que tal, caricatura
intenta que otros ediles se “rajen”
y les pone las cosas “duras”

Por otra parte, la basura
que llena aceras y calles
no se quita con premura
y no alivia nuestros males.

Así, una ciudad tenemos
con calles que la suciedad nubla,
porque limpieza no vemos
ni en realidad ni en pintura

Mientras tanto, pasa el tiempo
que dicen que todo lo cura.
Más no hay tiempo. Lo presiento.
Por la ciudad no se  procura

Muchos vecinos que claman
mientras degustan cerveza,
con su conducta declaran
que no entra en su cabeza
trabajar para que sus calles
recuperen su antigua belleza.

Permiten así que sus canes,
levantando su “patita”,
dejen marcas con orines
en postes, fachadas y esquinas

Otros hay con menos cabeza
más, tal vez con alevosía,
que minan con “cacas” las aceras
llenándolas de porquería.

Y uno, que quisiera que sus ediles
tuvieran algo de empatía,
ve que solo con los perros la tienen
digan otros lo que digan.

No se atreven a imponer sanciones
¿Son, nuestros gobernantes, de pega
y no teniendo otras justificaciones
por las elecciones se niegan?

Y yo digo que, lejanas las elecciones,
para cumplir su encomienda
existen ovaladas razones.
Y quien quiera entender, que entienda

sábado, 6 de mayo de 2017

ÉTICA Y SOCIEDAD



Días atrás unos amigos conversábamos sobre la actual situación social y surgió el tema de la ética. Uno de nosotros afirmaba que la ética debe dejar de ser una “cuestión personal” para pasar a ser una “cuestión social” y dada la imposibilidad (al menos en la situación actual) de encontrar referentes sociales, lo único posible era que los individuos cuyo comportamiento era ético fueran, por decirlo de algún modo, “pegándose” a los que hubiera en su entorno de iguales características y conseguir así formar grupos con comportamiento ético a los que imitar.

El principal problema es llegar a acordar lo que es o no “ético”. Si nos atenemos a definiciones:
“Ética es la disciplina filosófica que estudia el bien y el mal y sus relaciones con la moral y el comportamiento humano”
“Conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad”

Las informaciones que recibimos de modo constante sobre el comportamiento de personas que, presuntamente, de manera reiterada han estado actuando como corrompidos o corruptores y han creado opinión en contra, vienen a definir lo que el resto podemos entender como “ético”, que sería “un comportamiento distinto al de ellos”.

El problema se suscita cuando personas que se han definido de tal o cual adscripción política demuestran, presuntamente, con su actitud que aun teniendo bien definidas las normas de comportamiento, a pesar de que existen leyes que no dejan lugar a interpretaciones, “pasan” olímpicamente de ellas y, como se suele decir, “hacen de su capa un sayo”.

El panorama es muy amplio en cuanto a personas que actúan de este modo. ¿Y el daño social que acarrean pueden llevar a otros a imitarles porque “si este lo ha hecho, por qué yo no?”.

En apenas un año 1378 personas han sido enjuiciadas por delitos de corrupción y cada día tenemos noticias de nuevos casos ya sea de corrupción como tal o de evasión de impuestos o capitales. Desde hace años todo el “Clan Pujol” está a la espera de actuaciones judiciales, apellidos como Fabra, Bárcenas, operaciones como Púnica, Gurtel, Campeón y otros,también. Apellidos como Barden, Neymar, Messi…aparecen como presuntos defraudadores

Hay, en fin, una amplia gama de personas que, siendo referentes para otros, ofrecen una imagen totalmente opuesta a lo que se podría considerar como “ético”

¿Significa eso, como decía uno de mis amigos, “que la sociedad no tiene solución”?

Si nos remontamos a filósofos antiguos podemos ver que los males de su sociedad vienen a ser los males de la nuestra. Personalmente no tenemos capacidad para influir en el cambio de la sociedad, pero eso no significa que no debamos intentarlo. Si somos incapaces de soñar con la utopía de una sociedad perfecta renunciamos a valores que sí lo son, aunque sean limitados sus poseedores. ¿Debemos renunciar al amor, la amistad, la comunicación, la solidaridad, la honradez…solo por el hecho de que estemos rodeados por quienes no los hacen suyos?

Podemos elegir entre ser fieles a nosotros mismos y desechar las conductas destructivas o dejarnos llevar por esa sociedad que solo admite la riqueza, sea cual sea; el poder, a costa de lo que sea; el desarrollo, aunque destruya la Naturaleza; la expansión, a costa de expulsar a otros…

Allá cada cual con su conciencia

miércoles, 3 de mayo de 2017

¿QUÉ PASA CON VENEZUELA?



     Resulta difícil abstraerse de la situación que, según los medios de comunicación, están sufriendo los ciudadanos de Venezuela y no solo por el hecho en sí, sino recordando que fue un país de acogida para muchos de nuestros conciudadanos.

     Aun suponiendo que las informaciones sean reales tan solo en una parte, no cabe duda que hay una polarización de los ciudadanos en dos bandos bien definidos, los que están a favor del Presidente Maduro y los que están a favor de los opositores.

     Las informaciones recogidas de venezolanos que residen en España ponen en tela de juicio las afirmaciones del Presidente Maduro quien parece más empeñado en mantener el poder que en resolver la situación que está enfrentando a los venezolanos.

     Para resolver sus problemas, el Presidente Maduro, en mi opinión, lejos de intentar un acercamiento de posturas está, cada vez más, alimentando el fuego del alejamiento. Para mayor abundamiento anuncia la separación de la OEA a la que insulta. Actuaciones, en fin, que están bastante lejos de lo que debía ser un político que gobierna y que nada tiene que ver con “el color” de sus ideas. Maduro está muy lejos de tener el carisma de Chavez y creo que este se equivocó al colocarlo al frente de Venezuela.

     Pero, en fin, la situación de Venezuela, por mucho que opinemos sobre ella, debe ser resuelta por sus ciudadanos, pero a la vista de lo que está ocurriendo en Siria, les aconsejaría que se calmaran un poco, que dialogaran e intentaran solucionar sus problemas sin llegar a apelar al recurso de las armas porque, al final, en una guerra ni siquiera el vencedor sale ganando; se destruyen las personas, las familias,  la economía y las infraestructuras para que, después, solo haya más empobrecimiento y los poderosos lo sean más aún que antes del conflicto. 

     Y está más que comprobado que los que menos padecen son, siempre, los instigadores de los conflictos.

     Ojalá unos y otros sean capaces de reflexionar y elegir el diálogo antes que la confrontación.