Con fecha 14 de enero del presente
año, dirigí sendos escritos a los Concejales de Protección Animal y Limpieza
del Ayuntamiento de Alicante, en los que exponía diversas cuestiones
relacionadas con la suciedad generada por animales cuyos dueños no retiran los
excrementos y/o no limpian los orines.
Como parece ser costumbre de los
Ayuntamientos, puesto que la corporación anterior tampoco me atendió en varias
ocasiones, no recibí respuesta alguna. Ni siquiera la cortesía de acusar recibo.
Por si fuera una actitud singular de
estos ediles, con fecha 17 de marzo, también del presente año, dirigí un nuevo
escrito, esta vez al Alcalde de Alicante y acompañado de folios conteniendo 208
firmas de ciudadanos que mostraban también su rechazo a esta suciedad.
Tampoco el Sr. Alcalde se ha
molestado en acusar recibo. Al parecer ni yo ni los 208 ciudadanos somos
relevantes.
¿Qué he visto en este tiempo? Un
derroche de dinero en unos carteles de la campaña “Cómetelo con patatas”, de
dudoso gusto y creo que de nulo efecto; una ciudad que sigue sucia y una prometida Mesa de Limpieza que no se convoca.
Supongo que podría hacerse una
campaña realista publicando, por ejemplo, las cifras del coste de la limpieza y
exponiendo el número de familias sin recursos que podrían alimentarse, o el
número de viviendas que se podrían construir o el número de becas que se
podrían conceder ahorrando dicho coste.
Campaña que debería iniciarse tanto en
la escuela, para que los niños la hicieran llegar a sus familias creando una
cadena de información (que fuera concienciando a los ciudadanos ya que, al
parecer, ignoran que ensuciar es una costumbre poco civilizada, sobre todo si lo
hace en la puerta del vecino) como en mercados y organismo públicos, para su
mayor difusión.
Pero los ciudadanos deben tener la visión de una ciudad limpia que les
incentive a ser respetuosos con ella y con los demás vecinos.

