jueves, 21 de junio de 2018

AGUA

No cesan de surgir voces alertando de la importancia del agua que, por otra parte, solo a los necios se le oculta porque, quien más quien menos, todos hemos pasado una sed angustiosa en más de una ocasión.

Pese a ello, nos empeñamos en cerrar los ojos ante el panorama de la escasez de este recurso, al menos de la escasez aparente, que provoca situaciones de sequía y desertización de las cuales, claramente, es responsable el ser humano.

Año tras año, en un empeño que se viene demostrando como inútil, vengo denunciando en este medio el derroche de agua depurada que se vierte al mar desde el cauce del Río Seco, en Campello, pese a las enormes posibilidades de reutilización, tanto a nivel de cultivos como de zonas ajardinadas o de arbolado.

Como nuestros políticos son seres de costumbres y de programa, les resulta irrelevante que haya una necesidad social, salvo si esta coincide con "su" programa. De otro modo no se explica que se hagan inversiones, por ejemplo, en rehabilitar refugios para que comprobemos, por si alguien tenía duda, hasta qué punto llega la irracionalidad de la guerra, mientras año tras año "no hay presupuesto" para canalizar el agua.

Y no pretendo que lo de los refugios no sea importante, pero hay prioridades y creo que el agua es prioritaria.



viernes, 15 de junio de 2018

GESTOS




         Creo, sinceramente, que un gran número de ciudadanos españoles han aplaudido el gesto del gobierno de España, acogiendo a las personas cuyas vidas corrían riesgo en mitad del Mediterráneo. Creo, además, que han sido personas de todas las opciones políticas las que han sido capaces de separar su militancia o simpatía hacia uno u otro partido, en aras de apoyar esta actuación humanitaria.

         Si analizamos lo que sucede a lo largo del año, seremos conscientes de que nuestra sociedad es muy partidaria de gestos. Y tener gestos es bueno, pero solo cuando el gesto se tiene ante una situación puntual, que hay que acometer sin demora, para evitar males.

         El tema de las migraciones no necesita gestos, necesita una política global y continuada para evitar que quienes migran lo hagan en condiciones penosas, en manos de mafias y jugándose la vida.

         Podemos enfocar esta cuestión desde dos visiones: la solidaria que nos impele, como ciudadanos del mundo que somos, a empatizar con nuestros semejantes que tienen problemas o la visión práctica, egoísta, pero que, finalmente consigue que estas personas se integren en la sociedad y tengan una vida digna, con un trabajo adecuado que les permita no sentirse ciudadanos de segunda.

         Si nos atenemos a la visión práctica, recientemente, un estudio alertaba de que España es el país con menor número de nacimientos, lo que nos aboca a no demasiado largo plazo a una situación que precisará de la inmigración para atender los puestos de trabajo necesarios para un desarrollo sostenible.

         Aún hoy, sin ir más lejos, es de sobra conocido que hay inmigrantes prestando servicios en atención de personas y, pregunto ¿no merecen el reconocimiento social por ello?

         Alejándonos de esta visión interesada, vuelvo a la solidaria. Si todos los gobiernos adoptan una política común y se arbitran los medios para que las situaciones de los países de origen se resuelvan, podremos lograr que cesen los movimientos masivos de personas y, además, obtener beneficio de ello, enseñándoles y ofreciéndoles los medios de producción necesarios.

         Obviamente, esto es mucho más lento que el gesto, pero, sin duda, es la única forma de conseguir una regulación de este asunto, que hoy es un problema, para que deje de serlo. Para ello, en lugar de ser los países desarrollados una parte del problema, debemos afanarnos en ser parte de su solución.

jueves, 14 de junio de 2018

LA CUNA DE LA VIDA





     Nuestro insigne Ayuntamiento de Alicante, partidario, al parecer, de las teorías evolutivas, no pierde la ocasión de demostrar hasta que punto lleva sus actuaciones ( mejor, la falta de ellas).

     Quizá, por ello, guarda con amoroso cuidado las charcas que, producto de las lluvias, se originan en los desagües de la Playa de San Juan, con el objeto de que la vida se vaya generando y podamos ser testigos de la evolución de las especies, desde las simples algas a esos bichitos que tienen la fastidiosa costumbre de alimentarse de nuestra sangre.

     Seguramente los visitantes y usuarios de la playa aceptarán con fingida resignación el delicioso aroma que se desprende de los materiales en descomposición en las charcas y verán, complacidos cómo (aquí sí) los “brotes verdes” lo son y cada día más. Quizá para darnos esperanza en este panorama diario en el que la sensatez se va convirtiendo en “especie en peligro de extinción”.




viernes, 8 de junio de 2018

LA PLAYA DE SAN JUAN


Las últimas obras realizadas en el paseo de la Playa de San Juan de Alicante han puesto una vez más, en evidencia, a quienes gobiernan nuestro municipio. Tras una importante inversión en la que se construyeron jardines, dotando la zona de riego y vallado, la falta total de mantenimiento y de vigilancia, unida a una buena dosis de incivismo, han dejado a la vista las miserias de las políticas de “lo inmediato”, sin reparar en que el dinero que se emplea no cae del cielo, sino de los ya de por si exhaustos bolsillos de los ciudadanos..

Así hemos podido contemplar cómo la vegetación surge de manera espontánea junto a la mureta, en tanto que donde había un jardín vallado solo hay arena, puesto que la vegetación y las vallas ya no existen.

Por otro lado, donde debía haber jardines hay contenedores, el riego está averiado, ha desaparecido gran parte de vegetación y un largo etcétera que sonrojaría a cualquiera excepto, claro, a los responsables municipales.