lunes, 3 de diciembre de 2018

NUEVAS POLÍTICAS Y COLILLAS


El diario Información de Alicante recogía  declaraciones recientes del edil responsable de la Limpieza de la ciudad de Alicante en las que este exponía que los alicantinos se deshacen al día de unos 100.000 residuos de cigarrillos (colillas, para entendernos) y que esto venía a representar el 30% de la basura que barren al día los operarios de la limpieza.

Repasando datos, me encuentro con que la actual contrata de limpieza fue adjudicada por un importe de 254,7 millones de euros para un período de 8 años. Esto supone que el coste anual de este servicio asciende a 31,837 millones de euros y si aplicamos el porcentaje que se considera relativo a la limpieza de colillas nos encontramos con que corresponden 9,55 millones de euros.

Uno estima que esta cantidad es más que suficiente como para justificar medidas de cierta envergadura. El citado concejal, haciendo un alarde de innovación, ha resuelto sustituir las papeleras actuales por otras con cenicero incorporado. Al menos, así es posible que cuando tiren las colillas al suelo estén apagadas. Quizá es otra estrategia del concejal, para conseguir que las colillas estén reunidas junto a las papeleras, para hacer más fácil su recolección.

Y no lo digo por decir.Con respecto a este tema recuerdo que, en una ocasión, un copropietario del garaje donde aparco mi coche tuvo la ocurrencia de poner papeleras en distintos puntos. La consecuencia fue que, transcurridos unos meses, hubo que retirarlas porque el suelo, en derredor, estaba siempre cubierto de papeles, colillas y otros residuos. 

Indagando un poco más en torno al tema del tabaquismo, según la Encuesta Salud CV 2001, el ritmo de descenso de fumadores habituales se estima en un 0,8% anual y esto me hace pensar que la intención del mencionado concejal tal vez sea el dejar que desaparezca el hábito de fumar, lo cual “solo” supondría 120 años y así, no sería necesario tomar ninguna medida “contundente” para que quienes ensucian la ciudad no se sintieran cohibidos.

         Se ve que no estoy muy avezado en las nuevas formas de gobernar

martes, 27 de noviembre de 2018

POLÍTICA Y BUENAS FORMAS


            Debe ser o, sin duda, lo es, que mi amor por la poesía hace que cada vez que veo una fotografía de Ximo Puig y Mónica Oltra lanzándose esas miradas tan elocuentes, en unas posturas de clara complicidad, tenga la sensación de que entre ambos hay algo más que la política. Al menos que la política en su parte más prosaica. ¿Amor platónico, quizá?

Foto Diario El Español


            Es posible que tales puestas en escena no sean más que, como se suele expresar, de cara a la galería y que entre ellos exista la misma compatibilidad que entre el tocino rancio y unas buenas lentejas, pero me parece una forma de apartarse de esas maneras zafias, arrabaleras, ridiculizadoras, violentas o insultantes que utilizan otros, cuando sus oponentes expresan su disparidad de criterio.

            ¿Es necesaria la banalización, el tratar al otro como si fuera idiota? Que la vida social y política se haya convertido en un permanente escenario de monólogos en el que, a derecha, a izquierda y a cualquier color se habla del otro, de sus ideas, de manera despectiva, no conduce, precisamente, a que avancemos hacia una sociedad más justa, más cabal…

            Las ideas, tanto buenas como malas, no son patrimonio exclusivo de una persona o de un partido político. Intentar, por tanto, desprestigiar todas las que no se me hayan ocurrido a mí, simplemente por eso, es falsear la verdad.

            Las ideas merecen siempre, al menos, intentar hacer un estudio somero acerca de su viabilidad para, si llega el caso, profundizar en ellas y ver qué grado de posibilidad hay en su aplicación.
Foto Diario La Vanguardia

            No es así, lamentablemente, como se actúa. Los puntos de vista que se aplican no están en función de las ideas o los proyectos. Están en función de si el que opina está en el gobierno o en la oposición. Y se aplica esto de tal manera que un partido en la oposición es capaz de silenciar una propuesta útil para todos, con tal de no compartirla con quien gobierna en ese momento; actuación que se repite, a la inversa, cuando quien gobierna rechaza una propuesta útil de la oposición.

            ¿Cambiaremos esto alguna vez?

            Volvamos, de nuevo a las imágenes de Mónica y Ximo. Tal vez estén en esa etapa que, superando las diferencias, conduce al amor y los ciudadanos de la Comunidad Valenciana podamos ser testigos de que siempre es posible, al menos, manejar las discrepancias de un modo civilizado.

Foto Diario Información



jueves, 22 de noviembre de 2018

CUESTIÓN DE PRIORIDADES


Mientras nuestro insignes políticos se dedican a hacerse la puñeta unos a otros o a hacer como que cumplen con “su” programa (que no “nuestro programa”), los ciudadanos nos encontramos vendidos y abandonados en un piélago de miserias que lo único que producen es náuseas y desapego.

Los ciudadanos no queremos ser testigos de espectáculos televisivos en los que unos a otros se insultan y arrojan mierda. Queremos soluciones.

De nada nos sirven los alardes de elocuencia, si las palabras no se corresponden con los hechos, si las palabras tienen el mismo valor que esa hoja desprendida por el viento en otoño que, finalmente, nadie sabe a dónde ha ido a parar.

En nuestra “gloriosa” Comunidad Valenciana, las noticias sobre el brutal aumento de listas de espera en sanidad que, en alguna especialidad, llega a situarse en un año, pone en evidencia que no se está trabajando en el buen sentido.

No es de recibo que las demoras en la atención sanitaria sean las causantes de agravamiento de enfermedades e incluso muertes. Y no solo eso, habría que preguntarse cuánto dinero supone el coste en medicación para mantener a un paciente en unas condiciones mínimas que garanticen que su dolencia no avanza.

Es preciso avanzar en medicina preventiva y no dar lugar a que esta tenga que ser, por falta de atención, curativa en el mejor de los casos.

Si quienes gobiernan la Generalitat Valenciana albergan el más mínimo interés en seguir de seguir haciéndolo, no lo están demostrando al permitir que se juegue con la salud de los ciudadanos.

Los titulares son bien elocuentes. 


Y, por si se han distraído, las próximas elecciones están a la vuelta de la esquina. Más vale que se anden con ojo. Luego no echen la culpa a quienes no gobiernan.