Mostrando entradas con la etiqueta charcos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta charcos. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de diciembre de 2016

CONSECUENCIAS





     Ya se sabe que cualquier acción tiene sus consecuencias. Buenas o malas, todo depende del interés de quien las haga, de los medios de que disponga, de la oportunidad…

     No escapan de esta dinámica los partidos políticos que, siendo oposición, aspiran a gobernar y, cuando esto se produce, sufren las consecuencias fatales de un mal gobierno anterior o disfrutan de sus aciertos y, en ocasiones, hasta se ponen medallas por ello. Como se suele decir, “esto es lo que hay” y, pasado un tiempo prudencial, ya no es válido el recurso de echar la culpa al que gobernó anteriormente.

     El hecho es que uno, como ciudadano, tiene la impresión de que sus gobernantes dejan muchas cosas en el aire y no son, precisamente, expertos en otorgar prioridades al empleo de los impuestos en las inversiones o gastos de, en este caso, la ciudad de Alicante.

     Por ello, se impone un cambio radical de mentalidad en los ciudadanos, que somos quienes soportamos, realmente, las consecuencias de las buenas o malas políticas. Hay que llevar a la práctica el dicho “el ojo del amo engorda al caballo” y, por supuesto, abandonar la necia idea de “eso es cosa del Ayuntamiento”. El Ayuntamiento no es un ente ajeno a los ciudadanos; elabora sus presupuestos y gasta el dinero que recibe de nuestros impuestos. Por tanto, tenemos derecho a saber en qué se invierte o gasta y, en consecuencia, la obligación de ser críticos, de manera constructiva, sobre cómo se hace.

     Hoy voy a ejemplificar las consecuencias que tiene para los ciudadanos el que , por parte de legislaturas anteriores, no haya habido supervisión adecuada de obras públicas. La lluvia, tan esperada, permite que se aprecien, claramente, cosas mal hechas.

Charco en acera C/Dato Iradier (recoge el agua de una bajante)

Macro-charco en C/Pintor Zuloaga
Charco en meseta escalera C/Dr. Sapena

Charco en la otra meseta de escalera C/Dr. Sapena


Charco en acera C/Padre Esplá

Zona mal acabada en imbornal C/Padre Esplá

Charco en acera C/Padre Esplá  



martes, 5 de abril de 2016

A QUIÉN LE INTERESA LA CIUDAD ?

Vivir en la ciudad, en mi caso Alicante, no tiene que ver únicamente con la necesidad de tener un lugar donde estar ubicado, afortunadamente. Es algo más, es amarla, sentirla como cosa propia, cuidarla como si no lo fuera.

Lamentablemente una parte de los que viven en la ciudad, más que vivir diría que sobreviven. No porque sus circunstancias económicas sean deficientes, sino porque les importa poco la ciudad; se conforman con el techo que les cubre y les es indiferente que la suciedad, la decrepitud, la inacción de quienes gobiernan, la vayan convirtiendo, día a día, en un lugar poco atractivo, del que uno querría alejarse cuanto antes, de tener posibilidades para ello.

Nada en Alicante es como lo recuerdo de niñez. Cierto que había entonces calles sin asfaltar y no había papeleras. Cuando llovía, la calle se llenaba de charcos y chapoteábamos en ellos a riesgo de recibir un pescozón al llegar a casa con los zapatos llenos de barro. Hoy éso ha cambiado. Aunque queda alguna calle abandonada de la mano del Ayuntamiento, ya no hay barro. Pero sigue habiendo charcos que demuestran que todavía hay mucho por hacer para mejora la ciudad y no depende,exclusivamente de los ciudadanos.

Recuerdo que durante las últimas obras realizadas en mi barrio, El Pla, para renovar instalaciones de alcantarillado, uno de los problemas que los vecinos, a través de la Asociación de Vecinos del Pla, planteamos a los técnicos era la necesidad de dotar las calles de las pendientes e imbornales necesarios para la evacuación de las aguas pluviales y evitar los charcos, fuente de molestias para los peatones y de acumulación de suciedad. Como argumento en contra de nuestra petición se esgrimía que Pla significaba "plano" en valenciano y que al ser una zona plana no era fácil dicha evacuación.

Hubo controversia y, en algunas zonas tuvimos éxito y en otras menos, con lo cual sigue habiendo charcos, pero no por el hecho de que El Pla sea plano, sino porque pensar en solucionar los problemas exige esfuerzo y no siempre se está dispuesto a realizarlo.

Por si fuera poco, la descoordinación entre concejalías, el desinterés, la falta de control o vaya Vd. a saber qué otra razón poco razonable, han ido dando lugar, en el transcurso de las pasadas legislaturas a deficiencias cada vez más notables.

Si días pasados fue un imbornal con malvas incluidas, hoy presento otro cuya limpieza no se ha realizado correctamente desde su instalación, puesto que la trampilla está sellada por el asfalto y, por tanto, no se puede abrir. ¿Quién tiene la responsabilidad del mantenimiento?

Otra foto ilustra una calle , también de El Pla, en la que la pendiente deja las aguas retenidas en uno de los lados, hasta que desaparece por la evaporación, mientras el único imbornal está en la parte opuesta, donde no es necesario.

¿Difícil de resolver? No, pero sí más costoso que si en su momento hubiera habido un control más riguroso de las obras.