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jueves, 2 de noviembre de 2017

ESCRITAS CON PLUMA



Las cartas escritas a mano con la pluma de tinta tenían el encanto de las tachaduras que, imborrables, denotaban el esfuerzo de quien intentaba escribir sin haber preparado un guión y pretendía utilizar las mejores palabras para decir lo que quería expresar, con argumentos que, tal vez, no eran recursos habituales en su vocabulario.

La tachadura no es demostración de fracaso sino anuncio de una nueva oportunidad, porque algo se ha aprendido. Ocasión de que la palabra cumpla su función de transmitir deseos, emociones, intenciones…

Hoy, cuando se escribe mal porque conscientemente se ha querido evitar el arduo esfuerzo de aprender el lenguaje, parece más necesario que nunca amar las palabras y dedicarles el tiempo que merecen, que nunca es suficiente.

Y amando las palabras se aprende a entender un texto. Se aprende a escribir lo que se pretende expresar y que, quizá, es difícil de hacer personalmente.

Las palabras son tan necesarias e importantes que incluso hemos aprendido a conservarlas y así las “enlibramos”, para que, cuando tengamos perentoriedad de utilizarlas, siempre haya un libro en la alacena, listo para alimentarnos con ellas y de ellas.

A veces, las palabras tienen música y son capaces de acomodarse a los sentimientos. Otras, no tanto.  Nada más frustrante para quien ama las palabras, el idioma, que darse de bruces con expresiones que denotan el largo camino cultural que queda por recorrer. Porque el uso correcto de las palabras es imprescindible para el acceso a la cultura.

Pero, ¿quién tiene interés en las palabras, cuando estas pueden ser mutiladas o sustituidas por “emoticonos” para crear un sub-lenguaje que, finalmente ,solo será inteligible para quienes utilicen métodos virtuales de comunicación?



viernes, 19 de febrero de 2016

ESTIMADOS POLÍTICOS




            Reconozco que soy un tipo algo raro, pero no del todo incorriente. Algunos dirían que soy un “mirón” y tengo que darles la razón. Pero no soy de ésos que van mirando a hurtadillas, indecorosos, que buscan, tan solo (que no es poco) alimentar sus mentes calenturientas con visiones que estimulen su libido.
            Lo mío es de otra clase. Me gusta mirar, pero no a hurtadillas, sino con la luz encendida y la persiana levantada. ¿Cómo, si no, podría leer la letra tan pequeña con que el diccionario intenta explicar con palabras lo que intuimos, a veces, pero somos incapaces de definir?.
            Y es que, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua oculta en sus fácilmente asequibles rincones, un montón de palabras. Palabras muchas veces sencillas, otras veces difíciles, pero todas forman, nada más y nada menos que esa “lengua española” que ha sido, es y seguirá siendo el vehículo de comunicación entre las personas con mayor difusión y uso mundial, que la hace estar situada entre las dos primeras en esta clasificación.
            Pues en ese mirar y buscar en el diccionario, me he fijado en el término Político, que tiene varias acepciones: “hábil para tratar a la gente y para decir las cosas sin ofender ni molestar o para manejar asuntos” ; también “dícese de quien interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado”.
            Desmenuzando las palabras que componen su significado, encontramos:
Hábil:”el que tiene capacidad y disposición para una cosa” .-Seguramente más de uno nos hemos preguntado en ocasiones qué habilidades tiene fulano o mengano para estar en el puesto de gobierno que ocupa.
Manejar: “maquinar, intrigar”.- Aquí, seguro que encontraremos mucho acuerdo en que hay quien está en el gobierno para esto, precisamente.
Negocio: “hacer un lucro indebido en los asuntos de otro que le están encomendando”.-Está claro que también conocemos a políticos que se han lucrado indebidamente.
Maquinar: “tramar algo, oculta y artificiosamente”.- De otra cosa podremos saber poco, pero de tramas y falta de transparencia…
            Seguramente los políticos no caerán en la cuenta de que eso de “estimados”, haciendo una ligera separación y mejorando la conjugación, se convierte en “son timados” que es lo que tenemos en mente que hacen con nosotros en bastantes ocasiones y esto sin necesidad de recurrir al diccionario.
            Y esto de la manipulación, maquinación, manejo, trato, negocio, viene siendo tanto a nivel local, como autonómico o nacional, un serio problema que uno no acaba de ver con final cercano, habida cuenta de que las actuaciones en contra suelen aflorar, generalmente, cuando hay proximidad de elecciones. Mientras tanto, están como las osas en invierno. Ocultas en la madriguera.
            Podríamos abandonarnos a la desesperación, viendo la magnitud del problema o, armarnos de valor y no cejar en la denuncia y el desprecio personal y social hacia quienes actúan de manera corrupta.
Aunque para esto hay que tomarse la molestia de sacarlo a la luz, fuera de la barra del bar, sin el calor del cafetito con sacarina.


domingo, 1 de noviembre de 2015

TRES POR CIENTO

La gente del tres por ciento,
ésa que nunca se acaba
y de la que algunos,por cierto,
sus torcidas virtudes alaba,
pasea erguida por la calle
y no baja la mirada.

Esa gente ha conseguido,
con su patriotismo de estampa,
engañar a los más listos
mientras llenan su "buchaca",
importándoles bien poco
dejarlos en la estacada.

Ellas hablan con orgullo.
Sobre sus hombros de casta,
en sus cerebros podridos,
su febril mente repasa
como engañar al amigo
continuando la farsa.

Así van pasando los días
y va muriendo la esperanza
de quienes en ellos fiaban
presos de sus palabras;
palabras que están vacías,
palabras que son mentiras.
Palabras, tan solo palabras