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jueves, 2 de noviembre de 2017

ESCRITAS CON PLUMA



Las cartas escritas a mano con la pluma de tinta tenían el encanto de las tachaduras que, imborrables, denotaban el esfuerzo de quien intentaba escribir sin haber preparado un guión y pretendía utilizar las mejores palabras para decir lo que quería expresar, con argumentos que, tal vez, no eran recursos habituales en su vocabulario.

La tachadura no es demostración de fracaso sino anuncio de una nueva oportunidad, porque algo se ha aprendido. Ocasión de que la palabra cumpla su función de transmitir deseos, emociones, intenciones…

Hoy, cuando se escribe mal porque conscientemente se ha querido evitar el arduo esfuerzo de aprender el lenguaje, parece más necesario que nunca amar las palabras y dedicarles el tiempo que merecen, que nunca es suficiente.

Y amando las palabras se aprende a entender un texto. Se aprende a escribir lo que se pretende expresar y que, quizá, es difícil de hacer personalmente.

Las palabras son tan necesarias e importantes que incluso hemos aprendido a conservarlas y así las “enlibramos”, para que, cuando tengamos perentoriedad de utilizarlas, siempre haya un libro en la alacena, listo para alimentarnos con ellas y de ellas.

A veces, las palabras tienen música y son capaces de acomodarse a los sentimientos. Otras, no tanto.  Nada más frustrante para quien ama las palabras, el idioma, que darse de bruces con expresiones que denotan el largo camino cultural que queda por recorrer. Porque el uso correcto de las palabras es imprescindible para el acceso a la cultura.

Pero, ¿quién tiene interés en las palabras, cuando estas pueden ser mutiladas o sustituidas por “emoticonos” para crear un sub-lenguaje que, finalmente ,solo será inteligible para quienes utilicen métodos virtuales de comunicación?



miércoles, 24 de agosto de 2016

A HUEVO

Como se suele decir en lenguaje coloquial, nuestros políticos ahora tienen "a huevo" conseguir un gobierno que,lejos de "apisonadoras" lleve a cabo políticas de consenso que nos lleven no sólo el "estado de bienestar" a su situación anterior (al menos) , también a una regeneración ciudadana( aunque no lo parezca,a veces, los políticos también son ciudadanos) y olvidemos la corrupción , la falta de empatía y las actitudes indolentes que tanto daño han producido.

Desde mi punto de vista, Rajoy no debería encabezar un nuevo gobierno. Y no porque piense que las medidas que tomó(algunas,al menos) para salvar la crisis no fueran adecuadas, sino porque olvidó a las personas, permitiendo el sufrimiento de los desahucios sin actuar(cuando gran parte de la culpa era de los bancos,por sus agresivas políticas de préstamos) y no tuvo dureza para atajar, de inmediato, la corrupción.

Hoy, con el reparto de escaños que hay, Rajoy, quien sea o su gobierno estará obligado a actuar de otra manera si el resto de partidos, actuando responsablemente y con sentido ético  hacen lo correcto.Esto es: proponer medidas sin demagogias, no limitarse a aprobar algo porque lo diga el líder, sin reflexionar o desechar cualquier propuesta por el solo hecho de que ha sido presentada por otro partido.

No olvidemos que ahora mismo hay sobre la mesa propuestas de cambio que sería inaceptable rechazarlas, pero que precisan de una gran mayoría para ser implantadas. Podemos hacer POLÍTICA u "otra cosa"

Parece que en los cuarenta años transcurridos no hemos hecho bien los deberes y ya es hora. Bien que seamos diferentes, porque lo somos, pero dejemonos de "politiqueos" y vayamos al grano. Distingámonos por el buen clima, la paella y la buena acogida. De POLÍTICA nos queda mucho que aprender,así que a trabajar.