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viernes, 17 de abril de 2015

OTRAS CRÓNICAS (17 abril)

Las informaciones relativas a que la candidata a la Alcaldía, Sanchez Zaplana, separa de la lista a los ediles que preparaban alegaciones contra Ikea, a falta de más datos puede sugerir  que algo no está claro en este asunto.

Al margen de lo que suceda tras las investigaciones, que personas de la relevancia del Sr. Rato aparezcan, presuntamente, implicadas en actuaciones ilegales no contribuye a que la confianza en los políticos sea uno de los valores en alza.

La falta de control en las actuaciones públicas, como presuntamente ha ocurrido con Tierra Mítica, hace un flaco favor a la sociedad, cada vez más escéptica con la clase política. Pese a ello, hay que confiar en que los políticos honrados aparten a los que no lo son.

De no tomarse ,las familias y las autoridades, en serio el tema de la venta y consumo de alcohol a menores, en pocos años habrá un problema de muy difícil solución. Qué hace la policía ? Qué hacen nuestros gobiernos ?

Demostrado que nuestro puerto puede atender buques de gran calado, las autoridades deberían averiguar la razón por la que no llegan con mayor asiduidad. Será el coste de atraque?, Será la calidad de los servicios? Será que la oferta turística y comercial no es atractiva?

La diversidad de siglas de los grupos que pretenden acceder al gobierno de Alicante, es de esperar que dé lugar a un cambio, sea cual sea el vencedor en las urnas.Es de esperar, también, que la racionalidad, el sentido común, dirijan sus actuaciones y no el " borrón y cuenta nueva". Porque algo habrá hecho bien, aunque sea poco, el actual equipo de gobierno y habrá que conservarlo.

viernes, 23 de enero de 2015

LA COSA TIENE COJINES







         El Diario Información de hoy, 23 de enero presenta, en sus páginas interiores, una noticia que me ha llamado la atención. Su titular (sic):”A Rato le tocan los cojines” puede dar mucho de sí, y a más de uno le habría gustado disponer de la noticia el 28 de diciembre, por aquello de los Santos Inocentes.
         Yo, como lector asiduo de dicho diario, no tengo motivo alguno para recelar de la veracidad del relato y, más que nada, por curiosidad, lo he leído. Aunque, sinceramente, me habría gustado más que la historia fuera por otros derroteros como, por ejemplo, que el Sr. Rato, en un rasgo de lucidez ética, había devuelto la totalidad de las remuneraciones percibidas durante su presunta mala gestión al frente de Bankia. Pero eso es otro cantar.
         Por esa cualidad de la mente, de relacionar ideas, me ha venido  el recuerdo de una conversación que mantuve con mi hermano (qepd) en cierta ocasión, en la en la que  me habló –de esto hace muchos años-  acerca de un titular de la desaparecida revista La Codorniz, como respuesta a la amenaza de la censura con cerrar su edición . Venía a ser algo así: “Cajín es a cajón como cojín es a X. Nos importa dos X que nos cierren la edición”.
         Naturalmente, el Sr. Rato tiene derecho a recuperar sus cojines, en tanto que muchos españoles hace tiempo que tenemos la certeza de que nos están tocando los X y, aunque manifestemos nuestra disconformidad, una especie de muro, más difícil de superar que el de Berlín al parecer, impide que esa cosa que a los políticos les gusta tanto nombrar, que es Participación Ciudadana, se haga efectiva ya que, según todo parece indicar, cuando muchos han decidido dejar de protestar en la barra del bar y expresar su descontento de otro modo,  no van a poder hacerlo sin afinar mucho, so pena de toparse con las restricciones de una nueva ley que podría impedir respirar, por si eso le quita algo de aire a alguna autoridad.
         Pero bueno, eso es también otro cantar. Volviendo al tema de los cojines del Sr. Rato, me pregunto: ¿A qué viene ése inusitado interés por los susodichos elementos hogareños?
En una ocasión vi una película en la que un inocente osito de peluche escondía una carga explosiva pero, claro, en aquélla situación el propietario lo que intentaba era deshacerse del animalito, no como en la noticia, según la cual el Sr. Rato removió cielo y tierra en busca de sus X ¿o era de los cojines?, porque la verdad, ya me he hecho un lío y no sé lo que perdió.