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viernes, 12 de mayo de 2017

DESDE EL BARRIO DEL PLA, CON HUMOR



Nuestra ciudad tiene un alcalde,
un alcalde ejemplar,
que pretende en un instante
unir la Explanada y el mar.

Primero gestó (¡vaya parto!)
un corredor submarino
y, de la oposición harto
cambió por puente el camino.

Consciente de que su imagen
es, más que tal, caricatura
intenta que otros ediles se “rajen”
y les pone las cosas “duras”

Por otra parte, la basura
que llena aceras y calles
no se quita con premura
y no alivia nuestros males.

Así, una ciudad tenemos
con calles que la suciedad nubla,
porque limpieza no vemos
ni en realidad ni en pintura

Mientras tanto, pasa el tiempo
que dicen que todo lo cura.
Más no hay tiempo. Lo presiento.
Por la ciudad no se  procura

Muchos vecinos que claman
mientras degustan cerveza,
con su conducta declaran
que no entra en su cabeza
trabajar para que sus calles
recuperen su antigua belleza.

Permiten así que sus canes,
levantando su “patita”,
dejen marcas con orines
en postes, fachadas y esquinas

Otros hay con menos cabeza
más, tal vez con alevosía,
que minan con “cacas” las aceras
llenándolas de porquería.

Y uno, que quisiera que sus ediles
tuvieran algo de empatía,
ve que solo con los perros la tienen
digan otros lo que digan.

No se atreven a imponer sanciones
¿Son, nuestros gobernantes, de pega
y no teniendo otras justificaciones
por las elecciones se niegan?

Y yo digo que, lejanas las elecciones,
para cumplir su encomienda
existen ovaladas razones.
Y quien quiera entender, que entienda

viernes, 14 de abril de 2017

¡ES TAN BONITA MI CIUDAD!



¡Es tan bonita mi ciudad!
Sus calles, llenas de verde,
en las que mi mirada se pierde…
a la que añoro en mi soledad.

Si cierto es que la esperanza
de verde viene vestida,
cuán grande será la mía
si, hasta donde la vista alcanza
el verde su mensaje lanza
de frescura y lozanía.

¡Es tan bello su contraste!
¡Tan bello!… si se compara
con los orines y “cacas”
que sobre las aceras destacan
mientras la oscuridad ampara
a los que en ella se cubren.

Yo, que quisiera otear en la lejanía,
debo fijar mi mirada en el suelo
para evitar, si es que puedo,
adoptar una “caca” como mía.
Porque ¡es tanto su esparcimiento!
Está tan plagada de ellas la calle
que no es raro que mi vista falle
y me encuentre, en un momento
con la mirada perdida,
el gesto brusco y violento
mientras, como puedo, intento
recuperar mi autonomía.

¡Si no fuera por el verde…!
¡Ay! No sé lo que de mí sería…
Entre tanto aparcamiento,
sin lugar de esparcimiento,
sin ninguna mejoría
que la limpieza me recuerde.

Más ya se sabe. Son de la ciudad los amos
ésos ciudadanos marranos
que, guardan en sus bolsillos las manos,
mientras sus perros van derramando
desechos y las calles ensuciando.
¡Y nadie hay, que les acabe multando!

¡Es tan bonita mi ciudad!
Sus calles, llenas de verde,
en las que mi mirada se pierde,
a la que añoro en mi soledad…



 
Seto de malvas en C/Padre Esplá,57

En una calle cualquiera, en un día cualquiera...

 

domingo, 18 de diciembre de 2016

COPLILLAS DE MI CIUDAD

Alicante es ciudad antigua
y su limpieza tan extraña
que,apenas se anuncian lluvias,
las calles son baldeadas
arrastrando cosas sucias
que, sobre las calles ,acaban.


Así, las lluvias se encuentran
calles limpias y aseadas
y los vecinos se preguntan
por qué la limpieza pagan
si las lluvias que se esperan
las limpiarían por nada.

En cambio, cuando hay sequía
los "aromas" se derraman
y los baldeos se escatiman;
las calles,llenas de "cacas"
ofenden bien nuestra vista
y ,si alguien las pisara,
sin duda los que gobiernan
lo tomarían con calma
o, tal vez, hasta dirían
"es su culpa; si mirara..."

Así, nuestras calles son trincheras , 
campos de duras batallas
en los que se sortean  "minas"
y los gases nos atacan;
el enemigo siempre acecha
y el agua, tan apreciada,
apenas concede  tregua
porque va por  temporadas.


Por eso, cuando uno espera
la lluvia, tan apreciada
y los baldeos se inician
sin pensar en el mañana,
los vecinos se preguntan:
"¿En qué piensan quienes mandan?"