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miércoles, 24 de julio de 2019

CRÓNICA DE LA DESIDIA: EL CASTILLO DE SANTA BÁRBARA (XIV)



El Monte Benacantil, en su zona recayente con la Estación del TRAM, frente al Sanatorio Perpetuo Socorro, tiene una edificación que antaño fue la Casa del Ingeniero y hoy, según una pancarta en su fachada, es CENTRO DE EDUCACIÓN AMBIENTAL.


Como tantas otras cosas relacionadas con nuestro Castillo de Santa Bárbara, podemos aplicarle eso de “nadie lo diría”, porque tanto su entorno más próximo, como la vegetación y los parterres de alrededor muestran todo menos “educación” y “ambiental”.

Una verdadera lástima, que estando situado en un entorno en el que las posibilidades de actuación sean enormes, el centro no tenga uso permanente cuando nuestra ciudad presenta unas carencias notables y notorias de Educación y no solo en el aspecto ambiental.

¿Será capaz el recién nombrado Concejal de Limpieza y Medio Ambiente de “sacarles los colores” a sus antecesores y dejar la ciudad en condiciones de revista?

Por si acaso no dispone de esta información, se la hago llegar, así como al alcalde.

Las fotografías han sido tomadas el 22 de julio actual, pero la situación descrita es la habitual.





Pavimento oculto por tierra arrastre lluvia

Se supone que son maceteros





































viernes, 21 de junio de 2019

CRÓNICA DE LA DESIDIA: EL CASTILLO DE SANTA BÁRBARA(V)



     El Mediterráneo ha sido a lo largo de la Historia el medio por el que nos han llegado otras personas, otras civilizaciones, otras culturas, que forman nuestro acervo cultural y de algunas de las cuales conservamos vestigios a lo largo de la geografía provincial, como el Benacantil con su fortaleza, en nuestra propia ciudad.

     La Cultura, como cualquier otra manifestación del hombre y la sociedad, necesita espacios donde desarrollarse y ser expuesta, para que su conocimiento nos permita desarrollar las propias facultades. También el Benacantil dispone de un espacio situado en un lugar privilegiado, con vistas a buena parte de la ciudad y a ese Mediterráneo, tan pacífico la mayor parte del tiempo.

     En la zona del Benacantil conocida como “La Ereta”, hace ya algunos años se creó por el Patronato Municipal de Cultura una Sala de Exposiciones, que uno supone tuvo como objeto la difusión de la Cultura y que en este sentido ha sido conocida.


     Hoy, lamentablemente, esa Sala de Exposiciones está repleta de sillas, estanterías, neveras, recipientes y diversos utensilios que uno puede casi ver, a través de la suciedad que cubre las paredes de esta, tapadas por el interior, en gran parte, por papeles.

     Ignoro las razones de este uso inadecuado y me pregunto cómo es posible que siendo Alicante cuna de artistas, nos permitamos el lujo de tener cerrada a cal y canto esta sala de exposiciones.

     Convendría recordar que cultura es educación, formación y que cuanto mayor sea la inversión en educación, menor será el gasto en prisiones. ¿Piensan en eso quienes gobiernan la ciudad? ¿Se conforman con sol y playa?
    Me temo que nuestros ediles solo se acercan a La Ereta cuando les invitan a una boda y como van en coche oficial y la carretera no pasa por delante de la Sala de Exposiciones, resulta difícil verla.










jueves, 1 de febrero de 2018

¡CON UN HIJO ASÍ!



     Uno, que tiene mucho que agradecer a sus padres por haberle dado la oportunidad de acceder a cuantas oportunidades formativas se le han puesto al alcance, a veces se siente culpable por no haber aprovechado mejor el tiempo.

     Y no es cosa baladí. Tantos años de estudio y resulta que todavía no entiendo cómo es posible, por ejemplo, que los sistemas informáticos de la Hacienda Pública sean capaces de conocer, al céntimo, si tengo o no cuentas, si han generado intereses, si soy o no el único titular. ¿Por qué no me aplican amnistía fiscal?. Bueno, será porque para lo que tengo....

     No entiendo tampoco que, si voy a una especialidad del Hospital General de Alicante, tengo que recoger el informe en mano y llevarlo a otro especialista del Hospital de San Juan y si me atienden en éste, resulta que el médico de familia del ambulatorio no dispone de toda la información acerca de mi ficha médica. Y si hablamos de las listas de espera en especialidades o la demora en atención primaria, el resultado puede resultar catastrófico para el paciente. Sobre todo, cuando se dice que la mejor medicina es la preventiva.

     Tampoco entiendo lo que ocurre con la educación, tras no sé cuantas leyes con las que ningún político de las diferentes oposiciones habidas ha estado ni está de acuerdo. En tanto, no me consta que al personal educativo o a los padres se les haga una consulta, aunque el resultado sea, al igual que ocurre con el Consejo de Estado, “no vinculante”.

     Esa otra cosa extraña de la que se habla. La independencia de poderes legislativo, judicial, ejecutivo, de la que estoy oyendo  desde hace cuarenta años, al menos, resulta que ningún gobierno la ha resuelto, los jueces tampoco y el “muerto” se carga a los policías por obedecer a quienes les mandan.

     Sigo intentando averiguar cómo es posible que los bancos no devuelvan las inyecciones de dinero que se les ha hecho para evitar que se vayan al garete, mientras ejecutan hipotecas de quienes no han podido pagar porque fueron concedidas de manera engañosa por los mismos bancos.

     ¿Y los bancos, cajas…comprados con UN EURO?

     Supongo que podría seguir escribiendo acerca de todas las cosas que, por mi poca capacidad intelectual o por no aprovechar el tiempo debidamente, ignoro.

     ¡No sé que harían mis padres, si levantaran la cabeza! … ¡Con un hijo así!




jueves, 24 de agosto de 2017

ASÍ VEO EL PANORAMA



Día tras día, desde que se produjeron los terribles y dolorosos sucesos de terrorismo en Barcelona, hemos venido asistiendo al lamentable espectáculo de nuestros (lo de nuestros es un decir) políticos, de uno y otro bando (pues eso parece, que son bandoleros), demostrando hasta la saciedad que, si bien han sido elegidos democráticamente, no están cumpliendo con su obligación y, definitivamente, muchos no nos merecemos esto.
Se les llena la boca de libertad, unidad, consenso…y se pasan el día discutiendo sobre si son galgos o podencos; sobre si yo avisé y no me escuchaste; sobre si españoles o catalanes; sobre si las medidas han sido o no han sido… Mientras, me imagino a los hijos de perra (estos no son hijos de su madre) del  isis, daesh , etc. (no se merecen mayúscula) retorciéndose de risa entre mullidas almohadas, viendo en nuestros medios de comunicación hablados y escritos lo bien que nos llevamos.
¿Así vamos a derrotar a los terroristas? Una mierda
A los terroristas les derrotaremos estando callados y unidos, compartiendo todas las fuerzas de seguridad la información, estableciendo medidas de integración, impidiendo que en nuestras ciudades y pueblos existan guetos, creando puestos de trabajo que permitan a todos vivir dignamente, no solo sobrevivir.
A los que llegan, con todo afecto se les debe recibir, pero deben ser conscientes de que hay unas costumbres, unas leyes, que hay que respetar y ellos son quienes deben adaptarse a esta sociedad, lo que no supone, en absoluto, que renuncien a lo que les diferencia. Deben tener claro que solo se integrarán si quieren hacerlo. Por nuestra parte ha quedado sobradamente claro la buena disposición.
Y educación, tanto en el sentido social como en el de ciencias y humanidades. Enseñando claramente qué significa respeto y cuáles son las consecuencias para el individuo y la sociedad, de no relacionarse de este modo. Pero no solo a los inmigrantes o a los de una raza o creencia determinada. A nuestros ciudadanos también les hace falta bastante de esto. A todos no, afortunadamente, pero baste dar un vistazo a Facebook para cerciorarse de que hay demasiado “tarugo” suelto, que todo lo arregla con insultos, patadas y muertos.
Todos tenemos mucho que hacer, pero sobre todo los políticos, que cobran, tanto si hay crisis como si no, cuando ellos son parte del problema.
¿Que hay que cambiar cosas? Pues claro. Pero uno no puede estar, cuando plantea soluciones, pendiente de si le van a votar o no en las próximas elecciones. Tiene que hacer lo que corresponda.
¿No hay dinero para tanto? Utilicen (es un ejemplo) únicamente los subsidios para personas incapacitadas que no pueden ejercer un trabajo. El resto de personas sin empleo, en lugar de percibir un subsidio puede cobrar un salario de igual cuantía ejerciendo labores necesarias, como puede ser: regular el tráfico a la salida de los colegios, quitar piedras del Castillo de Santa Bárbara o limpiar de maleza los bosques próximos. Con lo que ahorramos de incendios que no se producirán o serán menos graves o evitar accidentes, tendremos suficiente para ofrecer un salario digno y que se sientan útiles a la sociedad.
Ya sé que, enseguida, empezarían estos o aquéllos a “rebuznar” sus consignas sobre estos o aquellos derechos supuestamente inherentes al individuo, pero ¿qué hay de sus obligaciones? ¿Acaso la sociedad tiene obligación de mantener a quien no quiere trabajar por ella o no quiere integrarse?
Llevamos muchos años envueltos en la demagogia. Es agradable escuchar que se van a crear puestos de trabajo, que vamos a recuperar lo perdido de nivel de vida, que las cosas van a cambiar.
Muchos no vemos reales deseos de cambio. El cambio debe ser integral, debe abarcar distintas políticas de vivienda, de infraestructuras, de consumo…pero la oposición debe plantear propuestas más serias que el simple deseo de “quitar” al que gobierna.
En Alicante tenemos una buena muestra de adonde nos lleva este modo de actuar. Unos días es el PSOE, otros Guanyar o Compromís. El caso es que dentro del gobierno municipal hay oposición, quizá más intensa que la que llevan a cabo los partidos de los bandos opuestos y la ciudad no tiene, a estas alturas, ni en participación ciudadana, ni en mascotas, ni en limpieza, ni en ruido o veladores, por citar algunos casos, una clara política que permita albergar la esperanza de que las cosas, algún día, irán mejor.
Como diría Forges: ¡País!...