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domingo, 4 de marzo de 2018

¿ESPIONAJE MUNICIPAL?



     El ciudadano normal y corriente, está desempleado, trabaja o cobra su pensión, paga sus impuestos y ya que no le queda más remedio, confía en que algún día, los ediles y “su” Ayuntamiento de Alicante, figuren en los medios de comunicación por su labor seria, constante, fructífera, porque acometen los problemas de la ciudad y sus habitantes con la prioridad que merece cada uno de ellos.

     Lamentablemente, no ha sucedido así. Cuando existía ese remedo de asociación, grupo, organización, coalición o lo que fuere, que se conocía como “tripartito” las constantes maniobras de unos y/u otros por “dejarse con el culo al aire” mutuamente eran tan noticia diaria que, al final, ya ni eran noticia. 

     Ahora, en que el PSOE gobierna en solitario, las cosas tampoco es que funcionen; al menos, como a los ciudadanos les gustaría. 

     Quizá para completar el cuadro de hasta qué punto es o era de sincera y colaboradora la postura de los ediles, se descubre ahora que se ha podido llevar a cabo espionaje en el área de Urbanismo.

     ¿Habría alguien del PSOE, Compromís u oposición intentando saber lo que se traía entre manos el Sr. Pavón? ¿Serían Compromís, Guanyar o la oposición quien intentaba averiguar algo sobre los proyectos de la Sra. Montesinos? ¿Alguno de ellos puso el “aparatejo” simplemente para generar desconfianza y fastidiar un poco? ¡ah! “la duda, siempre la duda”, como expresaba un antiguo chiste sobre la infidelidad.

     Así que, si ahora, se suscitan dudas sobre quién espió a quién, ¿cómo no vamos a desconfiar los ciudadanos de cada uno de los “quién” y de la labor que realizan?

     Aunque no me extrañaría nada que alguien dijera que el mueble donde encontraron el artilugio era de un despacho que, anteriormente, ocupaba el PP y era a este partido a quien se espiaba. 

     ¡Cualquiera sabe!

jueves, 24 de agosto de 2017

ASÍ VEO EL PANORAMA



Día tras día, desde que se produjeron los terribles y dolorosos sucesos de terrorismo en Barcelona, hemos venido asistiendo al lamentable espectáculo de nuestros (lo de nuestros es un decir) políticos, de uno y otro bando (pues eso parece, que son bandoleros), demostrando hasta la saciedad que, si bien han sido elegidos democráticamente, no están cumpliendo con su obligación y, definitivamente, muchos no nos merecemos esto.
Se les llena la boca de libertad, unidad, consenso…y se pasan el día discutiendo sobre si son galgos o podencos; sobre si yo avisé y no me escuchaste; sobre si españoles o catalanes; sobre si las medidas han sido o no han sido… Mientras, me imagino a los hijos de perra (estos no son hijos de su madre) del  isis, daesh , etc. (no se merecen mayúscula) retorciéndose de risa entre mullidas almohadas, viendo en nuestros medios de comunicación hablados y escritos lo bien que nos llevamos.
¿Así vamos a derrotar a los terroristas? Una mierda
A los terroristas les derrotaremos estando callados y unidos, compartiendo todas las fuerzas de seguridad la información, estableciendo medidas de integración, impidiendo que en nuestras ciudades y pueblos existan guetos, creando puestos de trabajo que permitan a todos vivir dignamente, no solo sobrevivir.
A los que llegan, con todo afecto se les debe recibir, pero deben ser conscientes de que hay unas costumbres, unas leyes, que hay que respetar y ellos son quienes deben adaptarse a esta sociedad, lo que no supone, en absoluto, que renuncien a lo que les diferencia. Deben tener claro que solo se integrarán si quieren hacerlo. Por nuestra parte ha quedado sobradamente claro la buena disposición.
Y educación, tanto en el sentido social como en el de ciencias y humanidades. Enseñando claramente qué significa respeto y cuáles son las consecuencias para el individuo y la sociedad, de no relacionarse de este modo. Pero no solo a los inmigrantes o a los de una raza o creencia determinada. A nuestros ciudadanos también les hace falta bastante de esto. A todos no, afortunadamente, pero baste dar un vistazo a Facebook para cerciorarse de que hay demasiado “tarugo” suelto, que todo lo arregla con insultos, patadas y muertos.
Todos tenemos mucho que hacer, pero sobre todo los políticos, que cobran, tanto si hay crisis como si no, cuando ellos son parte del problema.
¿Que hay que cambiar cosas? Pues claro. Pero uno no puede estar, cuando plantea soluciones, pendiente de si le van a votar o no en las próximas elecciones. Tiene que hacer lo que corresponda.
¿No hay dinero para tanto? Utilicen (es un ejemplo) únicamente los subsidios para personas incapacitadas que no pueden ejercer un trabajo. El resto de personas sin empleo, en lugar de percibir un subsidio puede cobrar un salario de igual cuantía ejerciendo labores necesarias, como puede ser: regular el tráfico a la salida de los colegios, quitar piedras del Castillo de Santa Bárbara o limpiar de maleza los bosques próximos. Con lo que ahorramos de incendios que no se producirán o serán menos graves o evitar accidentes, tendremos suficiente para ofrecer un salario digno y que se sientan útiles a la sociedad.
Ya sé que, enseguida, empezarían estos o aquéllos a “rebuznar” sus consignas sobre estos o aquellos derechos supuestamente inherentes al individuo, pero ¿qué hay de sus obligaciones? ¿Acaso la sociedad tiene obligación de mantener a quien no quiere trabajar por ella o no quiere integrarse?
Llevamos muchos años envueltos en la demagogia. Es agradable escuchar que se van a crear puestos de trabajo, que vamos a recuperar lo perdido de nivel de vida, que las cosas van a cambiar.
Muchos no vemos reales deseos de cambio. El cambio debe ser integral, debe abarcar distintas políticas de vivienda, de infraestructuras, de consumo…pero la oposición debe plantear propuestas más serias que el simple deseo de “quitar” al que gobierna.
En Alicante tenemos una buena muestra de adonde nos lleva este modo de actuar. Unos días es el PSOE, otros Guanyar o Compromís. El caso es que dentro del gobierno municipal hay oposición, quizá más intensa que la que llevan a cabo los partidos de los bandos opuestos y la ciudad no tiene, a estas alturas, ni en participación ciudadana, ni en mascotas, ni en limpieza, ni en ruido o veladores, por citar algunos casos, una clara política que permita albergar la esperanza de que las cosas, algún día, irán mejor.
Como diría Forges: ¡País!...

martes, 24 de noviembre de 2015

REFLEXIONES

Yo no sé si ,en Alicante ,Podemos tiene el Compromís de Guanyar ni sé,  porque no soy futurólogo ,quien nos va a gobernar en España.

Tampoco sé,  a ciencia cierta, cual es la verdadera situación en que nos encontramos, aunque  sí sé que lo que dicen nuestros políticos no pocas veces nada tiene que ver con sus promesas, ni siquiera con sus actos. Si aplicáramos lo de "por sus hechos les conoceréis", a más de uno ya le habríamos visto el plumero pero, acostumbrados como estamos al voto visceral e irreflexivo, no sería extraño que votáramos a alguno al  que, en realidad, deberíamos "botar"

Así las cosas,  se impone la reflexión profunda. No con el ánimo de acertar en la decisión,  lo que se demuestra históricamente casi imposible, sino con la mentalidad abierta y preparada para detectar, lo antes posible, en qué nos hemos equivocado. Cómo hemos sido tan "pardillos" como para creer que esta o aquélla propuesta se iba a llevar a cabo.

Ni debemos caer en el pesimismo de los agoreros, anticipando que "peor ya no nos puede ir", ni alzarnos de hombros diciéndonos "si ya sabía yo que...". Seamos optimistas,  porque en menos de cuatro años desde que tengamos esas certezas, habrá una nueva oportunidad para cambiar.

Pero, sobre todo, seamos ya optimistas.  La Historia nos muestra el catálogo de los errores anteriores. Sin duda el más grave es el que no hayamos sido capaces de "remar todos con el mismo rumbo", pese a la gravedad de los acontecimientos.

Así,  unos se apuntan el éxito y otros esgrimen el fracaso como arma arrojadiza. Los de en medio, nosotros, los que tan solo queremos convivir en paz, nos encontramos en el camino de ese fuego cruzado que se podría evitar si los personalismos,  las actitudes partidistas y de "apisonadora" cedieran el paso a la transparencia para que la verdad y solo la verdad fuera el faro que alumbrara el camino hacia el futuro.

Lamentablemente, siempre surge quien corta los cables y nos deja sin luz.