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Yo no sé si ,en Alicante ,Podemos tiene el Compromís de Guanyar ni sé, porque no soy futurólogo ,quien nos va a gobernar en España.
Tampoco sé, a ciencia cierta, cual es la verdadera situación en que nos encontramos, aunque sí sé que lo que dicen nuestros políticos no pocas veces nada tiene que ver con sus promesas, ni siquiera con sus actos. Si aplicáramos lo de "por sus hechos les conoceréis", a más de uno ya le habríamos visto el plumero pero, acostumbrados como estamos al voto visceral e irreflexivo, no sería extraño que votáramos a alguno al que, en realidad, deberíamos "botar"
Así las cosas, se impone la reflexión profunda. No con el ánimo de acertar en la decisión, lo que se demuestra históricamente casi imposible, sino con la mentalidad abierta y preparada para detectar, lo antes posible, en qué nos hemos equivocado. Cómo hemos sido tan "pardillos" como para creer que esta o aquélla propuesta se iba a llevar a cabo.
Ni debemos caer en el pesimismo de los agoreros, anticipando que "peor ya no nos puede ir", ni alzarnos de hombros diciéndonos "si ya sabía yo que...". Seamos optimistas, porque en menos de cuatro años desde que tengamos esas certezas, habrá una nueva oportunidad para cambiar.
Pero, sobre todo, seamos ya optimistas. La Historia nos muestra el catálogo de los errores anteriores. Sin duda el más grave es el que no hayamos sido capaces de "remar todos con el mismo rumbo", pese a la gravedad de los acontecimientos.
Así, unos se apuntan el éxito y otros esgrimen el fracaso como arma arrojadiza. Los de en medio, nosotros, los que tan solo queremos convivir en paz, nos encontramos en el camino de ese fuego cruzado que se podría evitar si los personalismos, las actitudes partidistas y de "apisonadora" cedieran el paso a la transparencia para que la verdad y solo la verdad fuera el faro que alumbrara el camino hacia el futuro.
Lamentablemente, siempre surge quien corta los cables y nos deja sin luz.
Mi reloj está parado. No me refiero a mi reloj vital, ni a ése del pensamiento; éste último tan engrasado que ya me gustaría, ( ya !) que en algún momento me dejara tranquilo para poder saber qué es eso de tener " la mente vacía " cosa que, por supuesto, no es asimilable a "tener la cabeza hueca" algo que ,lamentablemente, no es infrecuente.
Pues el que está parado, es (nada más y nada menos) que el reloj del salón. Ése que, cuando ella me pregunta : "cariño, qué hora es ?", yo, como quien no quiere la cosa, aparto mis ojos del libro que estoy leyendo y, con absoluta certeza, digo: " es la hora de cenar". ( a veces es otra hora, por supuesto).
Pero, hete aquí que, desde hace unos días el reloj está parado. No hay señal de signos vitales y marca, a cualquier hora del día las nueve y doce minutos.
Le he movido la manecilla. He cambiado las pilas. He limpiado los contactos...Ni por ésas.
Obvio es decirlo, pero no saber la hora tiene una indiscutible ventaja: fácilmente me "pierdo" el telebasudiario, con lo que dejo de escuchar las consabidas sandeces y cruces de "halagos" con que buena parte de nuestros politiquillos intentan deleitarnos, pretendiendo cada uno de ellos ser el que dice la verdad.
Alguien podrá pensar que lo que quiero es huir de los problemas de nuestra sociedad, escondiéndome en el agujero de la insolidaridad. Podría ser cierto si no se diera el caso de que los problemas sin resolver vienen siendo los mismos desde hace tiempo y, lamentablemente, también son los mismos quienes, pudiendo hacer algo por resolverlos, siguen empeñados en otras cuestiones.
Así, que creo que no es sólo mi reloj el que está parado.
Se dice que quien tiene la información tiene el poder y, tal vez por eso, quienes se consideran enemigos, que no adversarios, procuran mentir, desinformar, informar a medias, con el propósito tanto de desanimar a sus oponentes, haciéndoles creer que su poder es mayor que el real como el de inducirles a cambiar sus estrategias en la dirección que conviene.
El problema es que se genera tal cantidad de información-basura que aquéllos ajenos a la lucha por el poder no tienen un referente digno de confianza. La consigna "todos mienten" está en boca de todos, con el resultado de que , finalmente, todos salimos perdiendo, incluso los que creen haber mentido con más astucia.
La sociedad vive, así, en un permanente estado de agitación, al que contribuyen aquéllas otras manifestaciones que en esa especie de "diarrea mental" son dejadas caer por quienes creen que en política todo es válido.
Los ciudadanos aprecuaríamos, y mucho, que en lugar de todo ese enlodamiento y cortina de humo con que se nos intenta distraer, se dijera, simple y llanamente, la VERDAD. Porque es nuestro derecho.
Qué es lo que hay que ocultar, por ejemplo, en una contrata de servicio público ? Por qué no nos permiten conocer los pormenores ?
Acaso hay más basura en el propio contrato, por ejemplo, que aquélla cuya recogida es el objeto del mismo ?
Se nos da pie para que pensemos que hay algo oculto y los bulos que se generan, como consecuencia de ello, alcanzan dimensiones totalmente inabarcables.
En las recientemente pasadas elecciones todos los partidos esgrimieron la bandera de la transparencia, para luego reducir su entusiasmo ,porque como dice el refrán:" prometer, hasta el meter..."
Y aquí estamos. Ya veremos cómo acaba todo.