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lunes, 19 de septiembre de 2016

A QUIÉN LE IMPORTA ?

Seguidores incondicionales de la música"pop"(?) nuestros insignes y nunca bien ponderados políticos entonan sin cesar la canción"A quien le importa", mientras los ciudadanos contemplamos, atónitos, su incapacidad para ponerse de acuerdo y proporcionarnos un gobierno estable que garantice el que podamos afrontar los días venideros con garantía de éxito.

Como si no hubiera problemas que resolver, el tiempo pasa "mareando la perdiz" y cada líder mira su ombligo con deleite, en lugar de intentar localizar los puntos de encuentro, lejos de ésas líneas rojas, que permitan el acuerdo de gobierno que precisamos.

Será que la oposición tiene miedo a gobernar porque no tiene idea de como llevar a la práctica sus políticas basadas en el programa"NO a todo"?

Será que el PP espera ,aunque lo niegue, unas terceras elecciones que le proporcionen,por agotamiento, la mayoría que no tiene ?

El caso es que los ciudadanos, a los que SÍ nos importa lo que dicen y lo que hacen unos y otros, estamos aburridos y hartos.
Que se dejen de tonterías.Todos tienen en sus respectivos programas puntos suficientes para llegar un acuerdo y es de necios fijarse sólo en lo que los separa.

Hasta cuándo ?

martes, 19 de enero de 2016

COINCIDENCIAS

Seguramente será una coincidencia, pero acababa de ver un reportaje que hablaba de los muchos burros que tenía a su cuidado un señor y, a renglón seguido, las noticias me hacían ver, por enésima vez, los increíbles esfuerzos que están haciendo nuestros políticos para no ponerse de acuerdo.

Me he preguntado, repetidas veces, cómo hemos llegado a coordinar un cúmulo de inútiles de tal categoría que, incapaces de pensar en lo que conviene a los ciudadanos y a España,  se dedican a "restregarse" en la cara que no están dispuestos, siquiera, a dialogar.

Unas reflexiones del humorista Forges lo explican con claridad meridiana: MEDIOCRIDAD. Ni buscándolo habria encontrado un adjetivo que definiera mejor a buena parte de nuestros políticos.

Pero claro, si se hace de la política no un servicio a la sociedad, sino un "modus vivendi" , cómo dejar el cómodo sillón y buscarse un trabajo, cuando se carece de profesión ?

Más aún,  con el rechazo social y polémica en el tema de las " puertas giratorias" que ha dejado a más de uno "con el culo al aire" ante la presunción de que no es casualidad que su incursión en la empresa privada haya sucedido a su puesto en el gobierno de la nación,  solo "por su cara bonita".

Uno es prudente, pero no tonto.

miércoles, 26 de marzo de 2014

CIUDADANOS Y ETIQUETAS



Buena parte de los ciudadanos pensamos que, lógicamente, (esto excluye, lamentablemente, a no pocos políticos) no es tan importante quien está al frente de las tareas de gobierno como el hecho de que ejerza sus funciones de manera satisfactoria. Lamentablemente, también,  la clase dirigente está absolutamente convencida de que todo lo hace bien y, por ello, hace caso omiso de las propuestas, quejas, sugerencias, etc., que se le plantean por los partidos opositores, circunstancia que se repite, a su vez, cuando quien gobernaba está en la oposición y se han cambiado los papeles.
Siguiendo en este contexto, la clase dirigente está empecinada en ver en los movimientos populares toda una serie de confabulaciones, consignas, actividades, que tienen que ver con un intento de derrocarles, de apartarles del poder. Y es un grave error. Se les pide, simple y llanamente, que hagan lo que hagan, lo hagan bien, correspondiendo al mandato de los ciudadanos, que no es una carta blanca para hacer lo que les parezca, caiga quien caigasino una delegación para que traten los asuntos de todos como harían unos  buenos gestores con su propia empresa; es decir, nada de rapiña,  mucho de sentido común,  respeto hacia todas las opciones y (esto ya es una aspiración muy personal) que  dejen de etiquetarse unos a otros.
Derechas, izquierdas, rojos, nazis, fachas. Se emplean estos adjetivos con una facilidad desbordante, cuando estoy seguro de que cualquiera de ellos no resistiría el más pequeño análisis.  Somos, la mayor parte, simplemente ciudadanos que queremos lo mejor para cada uno, que se traduce en una sociedad en "lo mejor para todos" . A partir de ahí podremos diferenciarnos en la forma en que pretendemos conseguirlo pero seguramente, si nos esforzamos un poco,  encontraremos muchos más puntos de acuerdo que de divergencia. Hace falta, tan solo, buena voluntad y eso está más que demostrado que existe. Lo único que hay que hacer es bajarse cada uno de su caballo y empezar a caminar juntos.
¿Que habrá que renunciar y transigir? Por supuesto, pero acaso no es más beneficioso para todos remar en la misma dirección? Hay que olvidar las demagogias, los egoísmos, hay que ejercer el respeto, hay que hacer un ejercicio permanente de solidaridad. Hay que aprender que la  vida en sociedad no es un conjunto de privilegios y de derechos, sino un equilibrio entre derechos y obligaciones. Esto lo hemos de tener muy claro. El Estado no tiene que ser la ubre de la que se alimenten quienes, pudiendo hacer algo, se han acomodado a abrir la  boca para recibir. Pero el Estado debe proteger a quienes, indefensos, no pueden por sí mismos resolver sus problemas y carestías.

    Pero no hay que incurrir en el error de pensar en el Estado como un ente distinto a nosotros mismos. Yo , tú,  el otro, somos el Estado y todo lo que se haga desde allí se hace con nuestros impuestos. Todos somos, pues, solidarios con todos y si no lo queremos así,  la única posibilidad de eludirlo es  buscar una isla desiertaAllí no hay que ser solidario con nadie, pero para sobrevivir será necesario imponerse obligaciones, seguramente más onerosas que las que exige la vida en sociedad.
     La elección es libre