Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crítica. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de mayo de 2014

BUENAS OBRAS vs GRANDES OBRAS



No pocas veces los ciudadanos nos sentimos frustrados al advertir que se llevan a cabo obras que, desde nuestro punto de vista,  no son adecuadas,  oportunas o necesarias mientras otras actuaciones que son importantes se dejan en el olvido. Podemos hablar tanto de aeropuertos o  estaciones de AVE como de las recientes remodelaciones de plazas en Alicante.

         Y es, que muchos dirigentes son afines a la táctica de "caballo grande, ande o no ande", según la cual las cosas se hacen no pensando en su utilidad para los ciudadanos, sino con el afán de perpetuar, de algún modo, la presencia del partido o dirigente que impulsó su creación. Lo que consiguen, a veces,  es que nos acordemos de sus progenitores y no, precisamente, para enviarles flores.

          Es por ello que, ante unas obras que tienen como objeto el facilitar a las personas con problemas de movilidad el que puedan desplazarse con mayor facilidad, debemos felicitarnos y, en este momento, lo hago con referencia a la adecuación de los accesos peatonales en las aceras, suprimiendo los escalones que convertían poco menos que en insalvable dicho acceso.

          A partir de ahora , por ejemplo, será posible acceder al MARQ de una forma más cómoda y, si somos sensatos y conscientes de ello, admitiremos que en un futuro más o menos próximo, lo más probable es que precisemos de esa facilidad de acceso que, tal vez hoy, por las obras, nos parece molesta.

        Cierto es que , para algunas personas, estas obras llegan tarde y son víctimas de accidentes como el ocurrido ayer a una persona anciana que no consiguió salvar con éxito la desproporcionada altura del bordillo en el paso de peatones de la segunda fotografía. 

           Seamos, pues, críticos en aquello con lo que no estamos de acuerdo, alejándonos de la protesta si no va aparejada de la correspondiente propuesta y, con el derecho que esta fuerza nos otorga, hagamos visible nuestra Participación Ciudadana, no admitiendo el silencio como respuesta a nuestras justas reivindicaciones.




martes, 6 de mayo de 2014

LA CIUDAD ES COSA( Y CASA ) DE TODOS



            A menudo, a través de los medios de comunicación social, expreso mis críticas sobre aspectos de nuestra ciudad, Alicante, con los que no estoy satisfecho y en los que advierto síntomas de “mal crónico” al haber podido constatar que no son situaciones esporádicas y puntuales, antes al contrario, se reproducen de modo continuo pese a que, teóricamente, existen suficientes mecanismos de inspección como para poder ser corregidos a tiempo y evitar, así, dar una mala imagen de la ciudad.
            No por el hecho de ser cierto que buena parte de los problemas derivan del escaso nivel de conciencia social que demuestran algunos ciudadanos es menos cierto que con políticas de formación, aconsejando o, en último término, sancionando se pueden paliar sus efectos. Para ello hace falta una implicación total de quienes dirigen la administración y, también, de los ciudadanos que no incumplen las normas, pero asisten impasibles a las actuaciones de quienes se comportan incívicamente.
            No es infrecuente el que aparezcan comentarios de ciudadanos a los que molestan las críticas alegando que generan una mala imagen de la ciudad. ¡Como si no fuera difícil, ya, empeorarla!
            Así, entre la desidia de quien debería gobernar y no lo hace, favoreciendo el que se genere un clima de relajación en el cumplimiento de las normas, el silencio de los que opinan que “no sirve para nada protestar” , la actuación culpable de los incívicos y la inacción de quien debe asumir las tareas para las que ha sido contratado, la ciudad dista mucho de ser “GUAPA, GUAPA, GUAPA”  ofreciendo, no pocas veces y en no pocos lugares, síntomas de degradación alarmantes, que pueden propiciar el éxodo de los vecinos con el consiguiente riesgo de hacer más progresiva dicha degradación.
            Uno tiene, a veces, la tentación de sucumbir ante tanta indiferencia y apartarse; dejar que todo siga rodando por la pendiente hasta que la situación reviente por algún  lado. Solo la seguridad de que hay que seguir en la defensa de los intereses de todos,( incluso los de quienes permanecen impasibles )  porque es una obligación ciudadana y ofrece como satisfacción la del deber cumplido, hace que colectivos e individuos de la ciudad sigamos adelante, confiando en que algo cambie, porque hay otro modo de hacer las cosas.