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jueves, 11 de julio de 2019

CRÓNICA DE LA DESIDIA: EL CASTILLO DE SANTA BÁRBARA(VIII)

    

Una de las laderas del Monte Benacantil, la que linda con la Avda. de Jaime II, fue dotada, en su día, de varios puntos de acceso mediante escaleras y caminos por los cuales el tránsito desde el tráfico de dicha avenida a la pinada se podía hacer mediante un agradable paseo, sin necesidad de utilizar, desde el inicio, la carretera de acceso.

Ha transcurrido el tiempo y, aunque dice que éste todo lo cura, no ocurre así con las obras deficientes, con las construcciones que no se mantienen, con las reparaciones que no se revisan.

Así, en estos caminos, podemos visualizar elementos de mala calidad, como son piedras utilizadas en los muros, que se disgregan, farolas que no funcionan, pavimento que no ha sido repuesto al realizar obras y suciedad en los taludes, mucha suciedad.

El agradable paseo de inicios se transforma ahora, por mor de los incívicos y del nulo interés del consistorio de Alicante, en una lamentable muestra del cumplimiento de uno de los enunciados de la Ley de Murphy: “si algo puede salir mal, saldrá mal”.

Y está comprobado que las cosas salen mal si quien debe ocuparse de controlarlas no lo hace.

Las fotografías que siguen han sido tomadas entre la segunda quincena de mayo y la primera de junio del año actual.

Esta información se envía al alcalde de Alicante, por si no la conociera

(Casualmente, en la semana actual están reponiendo el pavimento citado en el tercer párrafo. Habrá que celebrar la rapidez)





lunes, 17 de junio de 2019

SE EQUIVOCA EL PP Y SE EQUIVOCA CIUDADANOS




     Uno, que intenta no ser suspicaz y procura ir por la vida intentando hacer las cosas lo mejor que sabe y le dejan, no puede evitar realizar un análisis de lo que se “cuece “en el Ayuntamiento de Alicante.

     Por ejemplo, quien se ha hecho cargo de la Concejalía de Urbanismo, Adrián Santos, fue titular de la Concejalía de Imagen Urbana y Estadística en el mismo Ayuntamiento de Alicante durante el período junio 2011/junio 2015. Durante su mandato se produjo la destrucción de varias plazas públicas de nuestra ciudad (Balmis, Estella, Gómez Ulla…) para construir sobre ellas otras no sólo de cuestionable valor estético y práctico sino, en algunos casos, ejecutadas de mala manera y con materiales deficientes, amén de diversas carencias de equipamiento.

     Su “valiosa” gestión dio como resultado que, hoy en día, por ejemplo, la Plaza de Estella continúe con varias deficiencias, tras haber tenido que realizar diversas obras, incluso para hacerla transitable con seguridad

     Y no sólo eso. Tras comprometerse con los vecinos del Barrio del Pla a considerar sus aportaciones y opiniones sobre la reforma de la plaza de Pío XII, no volvió a convocarlos   e hizo caso omiso de cuanto se había hablado al respecto.

     Sin embargo, si uno se molesta en buscar el currículo del ya Concejal de Urbanismo, podrá leer en sus manifestaciones en Linkedin, con referencia a su actuación anterior como Concejal de Imagen Urbana y Estadística, lo siguiente: Uno de los mayores retos de esta etapa ha sido involucrar a todos los colectivos y hacerlos participes del proceso de creación de los proyectos”.

     Según informaciones de prensa, presuntamente abandonó el PP y su mandato al frente de Nuevas Generaciones cuando no le dieron un puesto relevante en las siguientes elecciones municipales.

     ¿Qué razones hay para que asuma ahora la Concejalía de Urbanismo, una de las más importantes, porque no hay mucho más para destruir?

     ¿Cree Ciudadanos que “con este mimbre puede hacer un buen cesto”?

     ¿Cree el PP que hace un favor a la ciudad con esta delegación, o es un “caramelo envenenado”?

     El tiempo lo dirá, aunque, lamentablemente, ya no habrá remedio.

     Ojalá me equivoque


miércoles, 24 de octubre de 2018

CRISÁLIDAS


La Naturaleza es maravillosa y asombrosa, a la vez. Capaz de ofrecernos belleza y fealdad, pero sin añadirles opinión, que es lo que algunos humanos pretenden vendernos como información.

La Naturaleza nos ofrece visiones tan singulares como las de ese gusano que pasa su vida caminando hasta que, un día, se encierra en su crisálida para renacer después como inigualable mariposa, y deleitarnos con su belleza y grácil vuelo en busca, quizá, de un mundo más civilizado.

En la ciudad tenemos casos similares, aunque los finales suelen ser menos airosos.  Hay personas que desarrollan una vida que podríamos llamar “normal" hasta que, un día, se encierran en su particular crisálida de cartones y plásticos de desecho. Suelen pernoctar en portales o junto a escaparates de locales abandonados, tal como están y se sienten ellos.

Pasamos a su lado y fingimos que no los vemos. Quizá prestamos atención, pero sólo un instante, sí coincide que, a nuestro paso, se remueven para adaptar su cuerpo a la dureza de su colchón de mármol. Cualquiera, a la vista del cartel, podría preguntarse qué es lo que se alquila, porque quizá llegue el momento en que no haya disponibilidad de escalones sobre los que tenderse, si seguimos así.

"Residencia" nocturna de dos indigentes en C/Padre Esplá,34  Alicante
Por la mañana, suelen abandonar su particular crisálida y deambulan por la ciudad, pidiendo ayuda en esta o aquella esquina; matan su hambre cuando alguien solidario se da cuenta de que existen; suelen intentar olvidar su abandono con alguna bebida barata.

Los políticos, en su grandilocuencia, hablan de las grandes obras que quieren emprender. De estas personas no hablan, porque son un simple voto que, seguramente, ni siquiera se introducirá en la urna que es, al fin y al cabo, donde acaba enterrada la democracia.

Nosotros, los ciudadanos, podríamos exigir a los políticos que hicieran buenas obras, además de esas grandes, caras y a menudo inútiles obras a las que son tan aficionados, pero cuando llega el momento de exigirles decimos cosas como:” no me van a hacer caso"; “no es mi problema"; “ya lo arreglarán ellos"…

Olvidamos que yo, tú, aquél, nosotros… TODOS somos responsables.

martes, 15 de noviembre de 2016

LO QUE SE VE EN LA CALLE



A estas alturas de la vida uno ya ha aprendido que cuantas más personas intervengan en el reparto de algo, más pequeña será la ración que les corresponda.

Seguramente con ese mismo criterio, la empresa que limpia los contenedores, que ya no sé si es subcontrata de contrata o contrata de subcontrata, nos ha ofrecido esta mañana, a transeúntes y vehículos, de forma gratuita, una ración de porquería de dichos contenedores que, con mucha diligencia, limpiaba un trabajador de una de las empresas encuadrada en alguna de las referidas posibilidades.

Limpiar los contenedores de todo tipo, en la calle, a las 9 de la mañana con una manguera y líquido a presión es una maniobra que solo sirve para esparcir en un radio de 3 ó 4 metros a su alrededor la suciedad que, mal que bien, estaba en un solo sitio, con el agravante de que se la llevan encima los vehículos y ciudadanos que circulan alrededor. O, tal vez, eso es lo que se pretende.

Seguramente el Medio Ambiente agradecerá (los ciudadanos también) que dicha limpieza se lleve a cabo en un recinto cerrado, de manera que no haya posibilidad de contaminación.






Por si fuera poco, el trabajador no lleva gafas ni mascarilla protectora, cuando está envuelto en la misma nube de residuos que elimina de los contenedores. 

Si la falta de medidas de seguridad e higiene son rechazables en el ámbito de la empresa privada, no se puede permitir que, realizando trabajos en la vía pública, pagados (y bien) por nuestro bolsillo, a través de los impuestos que recauda el Ayuntamiento de Alicante,  se realicen trabajos en estas condiciones.

Más, si alguien cree que es un caso aislado el de trabajar en la calle sin medidas de protección individual, invito a mis lectores a visitar las obras que se están realizando alrededor de Las Cigarreras. Allí ni casco, ni gafas, ni mascarilla, ni tapones  auditivos…un conjunto, en suma, merecedor de premio