martes, 11 de noviembre de 2014

EL INSPECTOR SUAREZ Y EL ASESINO VEGETARIANO(IX)

(continuación)



“Bueno, no creo que fuera más tarde de las 22,30 porque apenas iniciar la cena emitían un capítulo de la serie Criadas y Malvadas, como todos los miércoles. Y, desde luego, no cené absolutamente nada más”. Fue la respuesta inmediata del aludido.
Tomó el Inspector uno de los frascos de orina. Leyó en la tapa: muestra correspondiente a D. Arturo Soria. Preguntó: “Sr. Soria, ¿reconoce Vd. esta firma como suya y el frasco como el correspondiente a la muestra de orina que entregó?”
El aludido tomó el frasco, leyó la etiqueta y revisó la firma. Destapándolo olió el contenido. Dijo después: “Efectivamente, inspector, esta es mi firma y el frasco  que contiene la muestra que dejé. Lo reconozco porque, al orinar, he percibido un olor penetrante, igual que el que noto ahora”
“Bien, señores, Vds. ya pueden marcharse”, dijo el Inspector dirigiéndose al repartidor del restaurante y al Sr. Domínguez. Luego, indicó al Sr. Soria, cuando aquéllos hubieron abandonado el despacho. “¿Quiere Vd. llamar a su abogado, o prefiere confesarlo todo? Vd. asesinó a la señorita Laura Bermúdez”.
El acusado soltó una carcajada y siguió saboreando su cigarrillo. “Vamos, inspector, ¿en qué se basa para acusarme?. No tiene Vd. prueba alguna”.
“Eso es lo que Vd. supone. Ha escrito en su declaración y después ha confirmado ante varios testigos, que su cena consistió únicamente en pescado azul a la plancha y yogur de soja. ¿Es correcto?” Terció el detective Antón.
“Por supuesto” dijo Arturo Soria.
(continuará)

lunes, 10 de noviembre de 2014

EL INSPECTOR SUAREZ Y EL ASESINO VEGETARIANO(VII)

(continuación)


“Creo que ya tenemos al asesino” dijo el inspector a su subordinado, añadiendo: “consígueme varios recipientes estériles y haz que vengan el empleado del supermercado,  Ángel Domínguez y  Arturo Soria. Cuando lleguen, les tomas declaración . Es importante que concreten con quien estuvieron, qué cenaron y a qué hora vieron a la víctima. Antes de interrogarles les pides que dejen un muestra de orina e identificas con sus firmas en cada uno de los recipientes a quién corresponde”.
Dos horas más tarde el Inspector Suarez tenía sobre su mesa las declaraciones de los tres presuntos imputados y las muestras de orina. Leyó atentamente las coartadas  y destapó cada uno de los recipientes de las muestras, acercándoselos a la nariz. “Bien, bien” exclamó y, después, llamó por el interfono: “Antón, tráelos al despacho “.
De inmediato Antón apareció con el dependiente del supermercado, Ángel Domínguez y Arturo Soria. Este último inquirió sobre las razones de su venida a la comisaría y el inspector indicó que no tenían nada de qué preocuparse, si eran inocentes. Que tan pronto se confirmaran algunos detalles podrían volver a sus ocupaciones.
“Veamos, dijo el inspector al repartidor del restaurante, “según ha manifestado, llegó al apartamento de la señorita  Bermúdez alrededor de las ocho de la noche, le dejó los recipientes con la cena que había encargado y se marchó. ¿Cierto?”
“Así es, inspector; dejé el pedido en la cocina  y unos diez minutos más tarde salí. Víctor, el vigilante, estaba haciendo un crucigrama y me preguntó por una palabra de cinco letras, equivalente a fallecer. Yo le dije “morir”. Finalizada su explicación, el empleado del restaurante miró de manera inquisitiva al Inspector Suarez. Este se limitó a asentir con la cabeza y, haciendo un gesto con la mano le indicó que esperara.
“Una pregunta más, añadió el detective, en su declaración  afirma que cenó lasaña y huevos pasados por agua. ¿Está  seguro de que no tomó nada más?”
“Por supuesto, así es”, respondió el interpelado.

(continuará)


domingo, 9 de noviembre de 2014

EL INSPECTOR SUAREZ Y EL ASESINO VEGETARIANO(VI)

(continuación)



“Sí, respondió este, añadiendo: “tenía una agenda muy apretada, pero excepto cinco de las llamadas, el resto corresponden a empresas de servicios, según hemos podido comprobar. En el período que nos interesa están las correspondientes al Restaurante El Cisne Blanco, a Ángel Domínguez y a Arturo Soria”.
            “Bien” dijo Suarez, enfrascándose en la visión de las fotografías y la lectura de los aspectos de la escena del crimen. Poco más tarde añadía: “Según veo en el informe parece que hayan cenado dos personas únicamente. Una de ellas tomó carne y la otra ensalada. Hay un plato con espárragos y un recipiente con mayonesa, pero sólo había un cuchillo de carne, el que tenía clavado la víctima ¿Qué opinas, Antón?”.
            “También yo había llegado a esa conclusión, pero estaba esperando el informe  del forense con los resultados de la autopsia, a fin de confirmarlo” respondió este.           Hacia las nueve de la mañana llegó el informe. Ambos, fueron leyendo:
Causa de la muerte:    Cuchillada en  el corazón, causando muerte instantánea  
Señales de lucha:        No
Muestras de tejidos o partículas:       No
Muestras estómago: Trozos de carne sin digerir, aceite,  lechuga, vino
Hora de la muerte: Alrededor de las 10 de la noche de ayer. 
“Esto confirma nuestra teoría de que hubo dos comensales, uno tomó carne y el otro verdura. Recuerdo haber leído algo sobre alimentos saludables y , en concreto, de los espárragos “dijo el Inspector Suarez, tecleando en su portátil. “A ver; sí, aquí está la página web. Es www.cocinasanayvidasana.com y esto es lo que me llamó la atención” señaló en la pantalla; en una de las líneas del informe sobre los espárragos, se leía: Son diuréticos. Tras su ingesta la orina adquiere un olor peculiar, como a yerba; no se elimina hasta pasadas 24 horas.

(continuará)

sábado, 8 de noviembre de 2014

EL INSPECTOR SUAREZ Y EL ASESINO VEGETARIANO (V)

(continuación)



           El vigilante respondió:”No recibía muchas. Eran casi siempre personas de buena presencia. A veces finalizaba mi jornada y todavía no se habían ido”.
            “¿Hay algún registro de control de entradas y salidas?” inquirió de nuevo el inspector Suarez. “No, desde que se instalaron las cámaras de seguridad”, fue la respuesta que dio el interpelado.
            “Bien, el apartamento quedará precintado hasta que el juez lo considere necesario. Si recuerda Vd. algún dato que crea puede ser de interés, me llama a este teléfono”  añadió el Inspector Suarez entregándole una tarjeta de visita y saliendo a la calle, seguidamente.
            Mientras la policía recogía las cintas y vallas que restringían el acceso al edificio, la gente que se había ido reuniendo alrededor se alejaba poco a poco  y, finalmente, la calle quedó tan tranquila como cualquier día laborable a aquélla hora. Como si nada hubiera sucedido. La vida seguía su curso.
            La empresa de vigilancia mostró al Inspector Suarez todas las grabaciones del Edificio Estrella referidas al día anterior, entre las 8 y las 11 de la noche. Visionando las imágenes secuencialmente fue descartando una a una a todas las personas que habían entrado o salido del edificio antes de que el servicio del supermercado entregara el pedido de la víctima. Finalmente, tres personas fueron catalogadas como presuntos sospechosos. El Inspector solicitó una copia de la grabación, que le fue entregada de inmediato y volvió a la comisaría.
            Sobre su mesa ya tenía el informe preliminar del equipo de investigación, relativo a la toma de huellas, fotografías, detalles de la escena del crimen, etc. Mientras abría la carpeta, llamó a uno de sus subordinados: “Antón, ¿se han comprobado las llamadas hechas o recibidas por la víctima?”.

(continuará)

jueves, 6 de noviembre de 2014

EL INSPECTOR SUAREZ Y EL ASESINO VEGETARIANO (IV)



(continuación)
“¿Qué hay en el otro plato?” inquirió el inspector. “Una ensalada con lechuga, tomate y espárragos”, respondió el Dr. Benítez. “le informaré, si obtengo más datos, cuando haga la autopsia” añadió, retirándose.
            “Bien”. El Inspector Suarez, dirigiendo de nuevo su atención  a Ana,  preguntó: “¿Seguro que no sabe con quién iba a cenar?”. Esta negó con la cabeza.
            Preguntó, de nuevo: “¿Conoce Vd. el restaurante El Cisne Blanco?”. “No”. Respondió Ana. “Sé que la señorita guardaba el teléfono en su guía personal” y señaló una delgada guía encuadernada en piel,  en cuya portada estaba escrito :Teléfonos. Una carta, cuyo sobre estaba sin abrir, separaba sus páginas. El inspector la abrió  y, entre varios nombres, leyó: El Cisne Blanco 900 20 30 40. En el sobre estaba escrito a lápiz: Arturo a las 9; vegetariano.
            Uno de los policías uniformados se aproximó al inspector.”Hemos tomado huellas y sacado fotografías. ¿Podemos levantar el cadáver?”. Este asintió y dos de los asistentes del forense retiraron el cadáver en una camilla, sacándolo del apartamento.
            “Puede Vd. irse a casa, señorita Ana”, dijo el inspector Suarez.  “La llamaré  si necesito alguna aclaración. Agradeceré que no abandone la ciudad hasta que pasen unos días. ¿Tiene Vd. vehículo?·”
            Ana asintió y salió, acompañada del Inspector. Ambos tomaron el ascensor. Al llegar a recepción se despidió de ella y dirigiéndose al vigilante de seguridad. “Vd. es  Víctor, ¿cierto?” dijo hojeando su libreta de notas. “¿Puede indicarme algo acerca de las visitas que recibía la señorita Laura?””¿Hay alguna cámara que controle el edificio?”. Aquél respondió: “Tiene dos salidas, cada una de las cuales es controlada por una cámara. Las grabaciones se guardan en la sede de la empresa  Vigilancia y Seguridad, S.A”.
            “Y, de las visitas, ¿qué me dice?” insistió el Inspector Suarez.