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martes, 23 de enero de 2018

¿QUÉ HE HECHO PARA MERECER A ÉSTOS?



     Seguramente no soy el único ciudadano que, cada día, encuentra argumentos para sentirse estafado. No solo por los políticos, que defienden a capa y espada su “status” , actuando como generosos jefes y poniéndose sueldos a voluntad ( por supuesto, sin exigirse titulación ni, lo que es quizá peor, productividad alguna) además de numerosas prebendas que, al resto de los ciudadanos,  deberían corresponder como derecho, para no sufrir agravio comparativo.

     Vivimos en una sociedad en la que el amparo parece existir, únicamente, para quienes trasgreden la Ley o son tan poderosos que pueden permitirse el lujo de pagar a expertos para que la burlen, a través de los “atajos” de ésta, que uno no tiene claro si se pusieron a propósito para determinadas personas. Todo sin olvidar a las empresas de servicios como teléfono, luz. gas, etc.

     Pues, volviendo a lo de sentirme estafado, un simple ejemplo. Una factura de luz en la que he remarcado en rojo el concepto “impuesto sobre electricidad” que vuelve a ser objeto de imposición, como remarco en verde, bajo el concepto “IVA”.

     Y uno que, seguramente, es un ignorante, cavila y se dice: “vamos a ver, los impuestos son del Estado, por sí mismos no generan valor añadido, entonces ¿por qué se les aplica el Impuesto sobre Valor Añadido?

     Y uno cae en la cuenta de que Estado de Derecho, Estado de Bienestar, etc., son palabras, solo palabras, que sirven para contentar a los “palmeros” de una u otra opción política, mientras los demás ciudadanos nos preguntamos: “¿qué he hecho para merecer a éstos?”.

     Aunque, mejor no me lo pregunto, no sea que la respuesta es que eso sucede, precisamente, porque muchos lo hacen posible, al tolerar, transigir, admitir la corrupción, mientras se lamentan con su vecino ante un café calentito en la barra de cualquier bar de su barrio, en lugar de actuar.


jueves, 23 de mayo de 2013

¡VÁYASE VD. SR…..!






Hemos sido capaces de organizar una transición que fue tachada de ejemplar por lo que supuso de generosidad en cada una de las partes, al aceptar dejar de lado reivindicaciones propias, en aras de llegar a un consenso basado en lo que era lo más importante para todos: el bienestar y la paz social en todo el Estado Español.
            Aunque la paz social, afortunadamente, se ha venido manteniendo, no así la inicial generosidad de nuestros políticos quienes , obvidando el consenso o buscando resquicios en lo que ellos mismos habían acordado, han hecho tabla rasa en todo lo que han podido, olvidando que la Historia es ésa cosa con mayúsculas que detalla lo sucedido en el pasado y que puede ser perfectamente utilizable para evitar errores futuros. Muchos han preferido hacer uso de “historias”-así, con minúscula- para un interés espurio. Se ha blandido de manera continuada el nacionalismo, el fascismo, el izquierdismo, el patriotismo, cualquier “ismo” para tachar al uno de fascista, al otro de rojo, al otro de separatista, etc.etc. etc. Incluso los símbolos que cualquier país utiliza como representativo de su soberanía han sido utilizados aquí como arma arrojadiza  en contra o a favor de unas u otras opciones. Hemos sido entrenados para ser maestro en el “yo”, olvidando que, viviendo en sociedad, lo prudente es ser maestros en lo “nuestro”
            Ahora estamos en crisis y buena parte de los españoles no nos sentimos representados por nadie. Gobierno y oposición nos engañan ahora o nos han engañado antes, puesto que se presentaron como salvadores  del naufragio y únicamente han sido capaces de subir en la barca ellos y sus camarillas. Los demás nos acogemos a la generosidad de los salvavidas de la familia, amigos u ONG´s.
            “No se puede hacer otra cosa” es el mensaje desesperanzador de quien todo lo tiene y mira al horizonte para no ver que, por debajo de ésa línea, cientos, miles de personas y familias están demandando un cambio. Para mejorar, obviamente. Para ello hace falta generosidad y sentido común. Generosidad para ser solidario y sentido común para reconocer que no pueden existir tantas organizaciones, gobiernos, organismos, empresas, etc., que se nutran exclusivamente de los impuestos y que son la causa de la quiebra del Estado junto a la corrupción que se ha instalado en un sistema político que, no siendo el peor ,podría mejorarse.
            La estoicidad de los españoles es extraordinaria, pero ¿hasta cuándo?. ¿Esperaremos a dar soluciones creativas  como se ha hecho siempre, cuando corra la sangre? ¿No es bastante con las muertes que ha habido como consecuencia de los desahucios?.      Seguramente debe ser más importante para algunos   el mantener orden en las calles que sentarse con los demás a indagar en las soluciones para que no se trunque.
No esperamos ideas refulgentes, pero, en tanto que dejamos escapar a nuestros médicos, ingenieros, especialistas, a otros países en busca de una oportunidad de futuro, esperamos de nuestros dirigentes algo más que la  novedosa idea de “atraer especialistas a nuestro país” con que se descuelga una ministra .¿Para qué?, me pregunto. ¿Para darles lo que no se ha querido dar a nuestros jóvenes y les ha obligado al exilio, echando-además- en saco roto los cuantiosos gastos que se han utilizado en su formación, a costa de los contribuyentes?
            Necesitamos un cambio. Quizá deberíamos utilizar el slogan “¡Váyase Vd. Sr. González!” y, cambiando el apellido, esgrimirlo a todas horas frente a todos y cada uno de los que, teniendo posibilidad de aportar soluciones están sentados en su cómodo sillón, con la tranquilidad que da el tener la nevera llena en una casa que quizá ni siquiera tiene hipoteca porque  con algún generoso  promotor se hizo un trato ventajoso aunque, ¡por supuesto!, sin contraprestación alguna.

lunes, 13 de mayo de 2013

SOLUCIONES INNOVADORAS PARA SISTEMAS QUE (ya) NO LO SON




Debo confesar que estoy hecho un lío. Y todo por culpa de que formo parte de ése conjunto de 47, 1 millones de partidos políticos que hay en España (aproximadamente uno por cada español, incluidos los niños de pecho). De modo que no resulta fácil decidirse por alguna opción, habida cuenta de que la mía es siempre la mejor.
Por ello, ya que la cosa esta no tiene arreglo,  aprovecho para contar lo que he soñado y  propongo como solución que, al menos, ahorrará dinero y ayudará a salir de la crisis, en  base a las siguientes consideraciones:
a)Los políticos están convencidos de que los votos les confieren poder omnímodo.
b)La disciplina de voto refuerza el poder del líder que así se reafirma en lo indicado en a)
c)Cualquier iniciativa popular se ve impotente para conseguir cambiar una ley presentando propuestas (para lo cual ha tenido que conseguir –cosa harto difícil- que un buen número de personas se pongan de acuerdo) puesto que difícilmente conseguirá el apoyo de los que gobiernan, porque sería como  si estos proclamaran que están equivocados.
d)No es habitual que el partido gobernante por mayoría acepte propuestas del primer partido de  la oposición, lo que nos lleva a pensar: a) que quien gobierna lo hace por inspiración divina y lo sabe todo o, b) que los segundos son unos ineptos y no saben por dónde van.
e)Cuando el partido gobernante busca apoyos de pequeños partidos, lo hace a costa de “soltarles la pasta”
f)Los que se definen como “conservadores” no conservan nada.
g)Los que se dicen progresistas solo se ponen de acuerdo en llevar barba de varios días y ropas de mercadillo.
h)Los socialistas no se ponen de acuerdo ni con las listas ni con los socios.
i)Los de izquierda unida se están separando cada dos por tres.
j)Los demócratas están convencidos de que todos los demás están equivocados.
k)Los comunistas ya no son  partido, sino  “troceamiento”
l)Unión, progreso y democracia no está muy claro hacia dónde progresa
Así que, se me ha ocurrido:
1) Puesto que la oposición no sirve para nada, lo mejor es que desaparezca. El partido que gobierna hará como siempre hacen, aquí,  los ganadores, es decir, lo que les da la gana. Ahorramos todos los sueldos de la oposición y sus respectivos asesores.
2) Como, gracias al ahorro conseguido, habremos superado la crisis, nos dedicaremos a consumir desaforadamente, para recuperarnos de las estrecheces.
3) La banca se dedicará con euforia a repartir préstamos hipotecarios, mientras el Banco de España mira para otro lado.
3) Si el que gobierna nos convence le volveremos a votar y si no, entrará otro partido y haremos lo indicado en 1)
4) De este modo la oposición se pondrá las pilas si quiere gobernar y los que gobiernan … bueno, creo que harán como siempre (¿Quién es el que ha dicho: forrarse?)
Me parece que todo era un sueño tonto y esto no son más que tonterías, pero , ¡qué le vamos a hacer!



miércoles, 20 de marzo de 2013

EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO





Una de las definiciones que se encuentran acerca del Síndrome de Estocolmo hace referencia a un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con sus secuestradores, llegando, en ocasiones, a ayudarles  a alcanzar sus fines.
Nuestros políticos, obviamente quienes ejercen tareas de gobierno en cualquiera de los ámbitos (local, regional, etc.) a base de lanzar mensajes que puedan “justificar” sus actuaciones, han conseguido convencer a buena parte de la población de que las únicas medidas posibles para salir de la crisis son las que ellos proponen y, así, alegre y libremente las “soluciones” que aportan son siempre para recortar nuestros derechos y economías, de manera indiscriminada. Mientras , ellos, desde su atalaya sonríen a diestro y siniestro con la seguridad que les aporta su cartera bien repleta o, en el peor de los casos, ése puesto de secretario, presidente o consejero que  han sabido prepararse con ayuda de corruptos seleccionados entre constructores, banqueros, etc.
Estamos, así, prisioneros de un sistema que, no siendo especialmente malvado en su idea se trastorna, porque antes de tomarnos la molestia de participar en cuanto nos atañe, hemos preferido delegar en otros ésa facultad y, pese a que no son pocas las ocasiones que manifiestan el error que hemos cometido, seguimos detrás de la reja de ése zulo en el que nos han apartado, aunque sabemos que podríamos salir aunando esfuerzos pero, ¿cómo hacerlo si ninguno es capaz de renunciar a su propia idea de hacerlo o sobre quien será el que lidere la acción?
Podemos seguir escuchando “cantos de sirena” y lamentarnos de nuestra desgracia, o ponernos tapones en los oídos y escuchar lo que dicta el sentido común: ha llegado la hora de trabajar codo a codo, ejerciendo responsabilidades para poder reclamar derechos y relegar a quienes utilizan a los ciudadanos y a la sociedad para sus fines personales, sin importarles un rábano lo que nos ocurra al resto.