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martes, 8 de marzo de 2016

LA VIDA SIGUE IGUAL

Si todo sigue como hasta ahora, parece cantado que el día 26 de junio habrá,  de nuevo, elecciones para que los ciudadanos decidamos quė gobierno queremos, ante la falta de entendimiento de nuestros dirigentes. Esto dejará constancia, una vez más,  del escaso interés que les merecemos, puesto que nuestra economía se verá lastrada por un montón de millones (coste de las nuevas elecciones), gracias a esa escasa disposición a negociar.

Es una lástima que la fecha no coincida con la "cremá" de nuestras Hogueras de San Juan, porque podíamos haber quemado, también,  todo ese mal entendimiento.

Todos y cada uno de nuestros potenciales gobernantes siguen sin caer en la cuenta de que es mucho más importante para los ciudadanos ser bien gobernados ,que la persona o partido que gobierne.

Mientras tanto, ésos  líderes y portavoces de las distintas formaciones siguen con ese juego del "si, pero no" y tanto hablan de negociar con unos como de negarse a hacerlo con otros. Todos olvidan que, antes de ser de "derechas" o de "izquierdas" los ciudadanos somos PERSONAS y, por tanto, gobierne quien lo haga ha de hacerlo por igual para todos y no tienen derecho alguno a cerrar la puerta al diálogo porque, sin diálogo,  es absolutamente imposible el acuerdo.

Personalmente, agradecería mucho que, quienes teniendo la obligación de negociar se niegan a hacerlo, cedieran el paso a otros con mejor talante.

sábado, 30 de noviembre de 2013

LA LETRA ESCARLATA



Recientemente he visto la película “La Letra Escarlata”, en la que una mujer acusada de adulterio es obligada a llevar prendida en el pecho una gran letra “A” de color escarlata y, además, cada vez que sale a la calle es precedida por un tamborilero que, con sus redobles, va avisando a transeúntes y vecinos de la aproximación de la condenada.
Me ha venido a la mente la idea de hacer algo similar con los corruptos y estafadores, aunque rápidamente yo mismo he llegado a la conclusión de que no podría ser. Y ello por varias razones: a) No habría suficiente producción de tejido escarlata, por lo que habría que importarlo. Ante la demanda su precio subiría y nuestra balanza de pagos caería en picado; b) el redoble sería tan ensordecedor que, a buen seguro, incumpliría la normativa de contaminación acústica.
El único punto positivo es que disminuiría el desempleo a medida que se iban generando puestos de trabajo de tamborilero.
Vistas las cosas y la situación, seguro que habría algún grupo que no estaría de acuerdo por la contaminación; otros por el tema del déficit público y otros porque los tamborileros percibirían, sin duda, un salario basura amparado en alguno de los tipos de contrato que contempla la actual legislación. Sin olvidar a quién diría que se está atentando contra los derechos humanos, la dignidad y el respeto al honor de los delincuentes afectados, que-hoy por hoy-parecen ser los únicos con tales derechos.
Bueno, pues ¿Qué tal estaría obligarles a devolver cuanto han defraudado o robado, o el importe de la pérdida ocasionada por su actuación corrupta? Por si esto no surtiera efecto podría aplicarse, a perpetuidad o en tanto compensen las pérdidas ocasionadas, la pena de prohibición absoluta de ir a bares, restaurantes o marisquerías y las comidas deberían hacerlas siempre a base de rancho en cuarteles o prisiones, con la obligación de rebañar el plato; también obligación inexcusable de  ir andando o utilizar siempre vehículos de servicio público en los desplazamientos.
Me temo que nada de esto llegaría a buen fin, porque se me ocurrió proponer a varias personas recoger 15 ó 20 millones de firmas, para conseguir cambiar la legislación, empezando por el sistema político y todos estuvieron de acuerdo en que no se conseguiría nunca.
Así, que no me queda más remedio que dar la razón a quienes opinan que “tenemos lo que nos merecemos”


domingo, 13 de octubre de 2013

MIRANDO AL FUTURO




            Desde hace bastantes años el empeño de la sociedad, al menos de la nuestra, ha sido el del crecimiento rápido, sin tener en cuenta los perniciosos efectos que se podían derivar de que este se llevara a cabo de una manera incontrolada. Las consecuencias estamos viéndolas ahora porque, a la crisis puramente económica debemos añadir , en nuestro caso, la de formación ,que afecta a amplios sectores de trabajadores, especialmente jóvenes, que consideraron el aprendizaje una pérdida de tiempo ante la apremiante demanda de mano de obra y la facilidad con que se obtenían ingresos que permitían el acceso rápido a la sociedad de consumo.
            Aspectos como excelencia, mejora de desempeño, competencia, responsabilidad se relegaron al olvido en aras del aprovechamiento de ése trabajo tan a la mano que era una tontería dejarlo pasar. Pues bien, la formación necesaria para desempeñar dignamente y con profesionalidad un puesto de trabajo, cualquiera que fuese su naturaleza, que entonces se desdeñó , ahora se torna exigencia imprescindible no ya para prosperar, sino para la propia supervivencia, con el agravante de que el mismo sistema que indujo a tomar estas decisiones  cegándonos con el brillo del euro fácil, ahora nos hace culpables de haberlas aceptado, cargando en nuestro hombros la mayor parte de la responsabilidad para solucionar el problema.
            Podemos salir a la calle y participar en manifestaciones y huelgas o pasarnos las veinticuatro horas del día sentados ante la telebasura rumiando nuestra desgracia pero, además, podemos abrir las ventanas de la imaginación para que entre aire fresco y barra todo pensamiento negativo. Quizá podamos encontrar aún, en algún rincón, aquél olvidado libro de tecnología, de enfermería o de matemáticas, quizá tengamos la posibilidad de inscribirnos en algún curso formativo o continuar la carrera universitaria y así abonar el jardín del conocimiento para estar preparados y no perder el próximo tren de oportunidades que pase cerca.
            Será, también ahora, el momento de recordar aquélla ilusión que abandonamos porque no ofrecía rentabilidad inmediata y retomarla, dedicando a ello nuestro mayor esfuerzo, teniendo presente que para conseguir el éxito no basta con trabajar mucho y conocer mucha técnica. Conceptos como respeto, honestidad, calidad, espíritu de equipo, cuyo significado puede que sea tan desconocido para algunos que deban buscarlo en el diccionario, son hoy imprescindibles para enfrentarse al mañana.
            Podemos hacerlo o seguir añorando el pasado y esperar a que la suerte se atraviese en el camino, esperar que cambien las cosas; somos libres para ello, pero cada uno debe aceptar su propia responsabilidad si quiere resolver su vida y participar en la sociedad, aceptando los errores como un paso más en la formación que le dará el conocimiento necesario para  no volver a cometerlos o, al menos, la certeza de que no está en manos de otros su éxito o su fracaso.

miércoles, 9 de octubre de 2013

EL CAMINO A NINGUNA PARTE



            No pocas veces los gobiernos municipales trabajan por impulsos, sin planificación alguna. El resultado de esta absurda forma de actuar queda reflejado para la posteridad, no solo en documentos gráficos que revelan el escaso interés por llevar a cabo la administración de los bienes públicos, tal como le fue encomendada por los ciudadanos a través de las urnas, sino también en la incómoda presencia de la propia obra que, aunque muda, levanta su dedo acusador hacia quienes fueron sus artífices.

            Carece de todo sentido lógico iniciar una obra si no se dispone de toda la información, los permisos, el espacio, etc. para realizarla. Siguiendo la política, generalizada ya en la sociedad, del hecho consumado, se pone en marcha la maquinaria municipal y arrasa con cuanto se pone a su alcance, sin discriminación, o avanza, como en el caso presente hasta que el obstáculo impide el paso. El hecho de que se haya generado un gasto parece no importar nada, incluso a muchos ciudadanos, confundidos en la perversa idea de que "es dinero del ayuntamiento, de la diputación, de la ...." como si no hubiera salido de los impuestos que atenazan cada vez más nuestros bolsillos.

            Uno podría entender que el problema hubiera surgido por accidente, pero por las características del caso presente no parece ser así. No es la única carretera que no lleva a ninguna parte, de la misma manera que hay edificios sin uso, parques sin utilizar porque están en lugares inadecuados…Nada importa ante la peregrina idea de cualquier edil que esté dispuesto a demostrar sus cualidades de gestor. Si estuviéramos en el antiguo Egipto, estos serían los que construirían las pirámides, más no con el ánimo de meterse dentro y desaparecer…


           

jueves, 19 de septiembre de 2013

YES, WE CAM



            Durante largo tiempo, demasiado quizá, los trabajadores de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) , hoy Sabadell CAM y quienes lo hemos sido en alguna de las etapas de nuestra vida laboral, encontrándonos actualmente en cualquiera de las situaciones pasivas (desempleo, jubilación, invalidez), hemos venido soportando estoicamente no pocas escenas y comentarios desagradables, protagonizados por clientes cuya confianza en la entidad se había visto vulnerada.

            Aceptando el sentimiento de defraudación de los clientes, solo comparable con el de los propios trabajadores, protagonistas sin quererlo ni saberlo de acciones y /u omisiones presuntamente delictivas orquestadas por políticos y personal directivo de dicha entidad, solo cabe expresar nuestro sentimiento y empatía hacia aquéllas personas que han sufrido menoscabo en su patrimonio, sin que ello sea óbice para que continuemos mostrando nuestro orgullo de pertenencia a una organización con una larga trayectoria de trabajo fiel y servicio honesto hacia los clientes, contra los que la mayor parte de los trabajadores, serios y honrados profesionales, jamás realizaron acciones deshonestas.

            Aquí, como dicen que sucede en los naufragios, “las ratas son las primeras que abandonan el barco”, eso sí, dotándose de buenos “chalecos salvavidas” y mirando hacia otro lado mientras los clientes se arruinaban y los trabajadores, colaboradores involuntarios en sus nefastas actuaciones se veían abocados a aceptar, por la fuerza, nuevas y peores situaciones de trabajo o un futuro incierto en el que el desempleo era el primer escalón en el descenso hacia modos de vida más precarios.

            Es cierto que la CAM ya no existe y la situación se presenta como irreversible, pero no lo es menos que fue una gran empresa, que prestó grandes servicios a la sociedad a lo largo de su trayectoria y que su proyecto solo se vio truncado presuntamente cuando los indeseables tuvieron el poder en su mano con la connivencia de quienes, faltando a  sus deberes para con esa misma sociedad y sus ciudadanos, presuntamente utilizaron  sus facultades en el propio enriquecimiento.

            Emulando la frase del Presidente de EEUU, creo que podemos decir con orgullo, “YES, WE CAM”. Nosotros somos CAM y eso nadie puede quitárnoslo.

sábado, 14 de septiembre de 2013

CUANDO ERA JOVEN





            Cuando era joven(de eso hace  ya mucho tiempo), mi padre solía decirme:”a ver con quien te juntas” y creo que, aunque he metido la pata en más de una ocasión, el balance general ha sido positivo, si lo interpreto desde el punto de vista de esa parte de la sociedad que todavía cree en la existencia de valores, más allá de los bursátiles, y a la que creo pertenecer.
            En consecuencia, cuando escucho o leo por n-ésima vez noticias sobre el caso Bárcenas o el caso Noos y las repercusiones que van teniendo en los diversos actores de su reparto, vuelven a mi mente aquéllas palabras tan sabias que tuve la suerte de escuchar y, aunque a veces con cierta rebeldía, atender. Creo que, entonces, no comprendía bien aquello de “un futuro mejor”. Ahora, con toda claridad, cuando mi futuro es ya cosa sin importancia y puedo juzgar con cierta imparcialidad mi pasado, entiendo que “lo mejor” no siempre es lo más caro, lo más fácil o lo que me han querido “regalar” y, aunque es cierto que la vida en sociedad(al menos en esta que hemos creado) tiene, en bastantes ocasiones ,cierta similitud con la de la selva virgen, no lo es menos que hay cierto grado de libertad para elegir entre formar parte de las hienas que siempre están buscando carroña o intentar apartarse y buscar otro modo de vida.
            Hoy, quizá, el problema es que las “amistades peligrosas” no se limitan a sablear o aprovecharse más o menos de los inocentes. Por lo que se ve, un buen número de esas “amistades” nacen ya con la desconfianza propia de los rufianes (quizá porque realmente así sea) . De otro modo no se explica que, cuando hay una desavenencia, siempre alguien se ha cuidado de escribir, copiar, escanear, grabar o fotografiar reuniones, conversaciones, documentos, en los que se deja entrever con mayor o menor claridad que el otro no es tan inocente como manifiesta y que el acusado en realidad es una víctima.
            La Justicia, ésa señora aparentemente ajena a la subjetividad, ha perdido ( o así lo parece ) parte de ése virginal encanto y también paulatinamente la confianza social depositada en ella, bien porque sus representantes no son lo ejemplares que debían , bien porque agobiada por el peso de las cargas que gravitan sobre ella apenas puede moverse y ésa lentitud hace que pierda efectividad, tornándose en injusta cuando es incapaz de reparar el daño.
            Decía el antiguo saber: “pleitos tengas y los ganes” como dando a entender que la Justicia no iba a ser barata. Ahora se pone más de manifiesto ante las subidas de tasas judiciales, que harán a más de un inocente plantearse su reclamación, mientras que los de siempre se frotarán las manos, puesto que pueden permitirse el lujo de pagar y esperar, sin que el veredicto final les descomponga el gesto, dada la naturaleza granítica de su faz.
            Creo que era Churchill quien decía: “la democracia es el peor de los sistemas, si excluimos a todos los demás”. Algo así habría de decirse de la Justicia, que hoy-tal vez- debería escribirse con minúscula.