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jueves, 21 de junio de 2018

AGUA

No cesan de surgir voces alertando de la importancia del agua que, por otra parte, solo a los necios se le oculta porque, quien más quien menos, todos hemos pasado una sed angustiosa en más de una ocasión.

Pese a ello, nos empeñamos en cerrar los ojos ante el panorama de la escasez de este recurso, al menos de la escasez aparente, que provoca situaciones de sequía y desertización de las cuales, claramente, es responsable el ser humano.

Año tras año, en un empeño que se viene demostrando como inútil, vengo denunciando en este medio el derroche de agua depurada que se vierte al mar desde el cauce del Río Seco, en Campello, pese a las enormes posibilidades de reutilización, tanto a nivel de cultivos como de zonas ajardinadas o de arbolado.

Como nuestros políticos son seres de costumbres y de programa, les resulta irrelevante que haya una necesidad social, salvo si esta coincide con "su" programa. De otro modo no se explica que se hagan inversiones, por ejemplo, en rehabilitar refugios para que comprobemos, por si alguien tenía duda, hasta qué punto llega la irracionalidad de la guerra, mientras año tras año "no hay presupuesto" para canalizar el agua.

Y no pretendo que lo de los refugios no sea importante, pero hay prioridades y creo que el agua es prioritaria.



sábado, 3 de octubre de 2015

DILIGENCIA MUNICIPAL

No son pocas las ocasiones en que muchos ciudadanos nos preocupamos por las incidencias que encontramos a nuestro paso, ya sea en nuestra ciudad o aquélla en la que estamos circunstancialmente y lo ponemos en conocimiento de las autoridades.

Lamentablemente no siempre las autoridades responden a las expectativas que los ciudadanos tenemos.

El 7 de Agosto del presente año envié un correo al Ayuntamiento de Campello con el siguiente texto:
"Como visitante asiduo de sus playas he visto, día tras día, como los trabajadores que se ocupan de la limpieza se dedican a ello con diligencia.
No he podido entender la razón por la que esa limpieza no atiende el cuidado de algunas infraestructuras, como la de la fotografía, en la que una palmera de considerable tamaño está "encarcelada" en un conducto.
Atentamente,"

Lamentablemente, pese al tiempo transcurrido, la actuación municipal (mejor, la falta de actuación) queda reflejada en la fotografía tomada el día 29 de Septiembre pasado.

domingo, 23 de agosto de 2015

EL AGUA,CABALLO DE BATALLA

Como bien expone hoy Javier Izquierdo en su columna de Información, los partidos mayoritarios no han sido capaces de superar el "politiqueo" en el tema del agua y lo utilizan para agredirse mutuamente, en lugar de consensuar una fórmula que permita que este vital elemento pase a ser, realmente, patrimonio de todos.

Llama mi atención que el grado de reutilización del agua sea muy superior en nuestra Comunidad que en la de Castilla La Mancha, aunque no es de extrañar si uno está harto de ver como en horas de mayor insolación, los campos de maíz y alfalfa, por ejemplo, sin regados por aspersión en buena parte de los campos manchegos.

No obstante, aún podemos sacar mayor provecho al agua y reutilizarla. Como varias veces he expuesto, la depuradora del Río Seco, en Campello, vierte una cantidad importante de caudales al mar desde hace años, que podría tener buen uso.

Está claro que mientras las actuaciones en temas relevantes para España no sean tomadas por amplio consenso, seguiremos actuando con el corazón y no con la razón. Estamos desperdiciando el dinero que no tenemos y se está dando preferencia al mal general, con tal de no ser solidarios con el otro.

miércoles, 22 de julio de 2015

AGUA VA !

Según se cuenta, antes de que se descubrieran los peligros potenciales de las aguas sucias, lo habitual era arrojarlas a las calles a través de las ventanas,  precedidas del grito de aviso "agua va !", para que los transeuntes, alertados, no recibieran el improvisado y poco agradable chaparrón.

Aunque se sabe que los romanos construyeron magníficas infraestructuras para que las aguas sucias discurrieran  alejadas de las edificaciones, no todas las civilizaciones hicieron un uso adecuado de las mismas. De hecho, hoy recibimos con demasiada frecuencia la "mierda" que los ventiladores políticos se dedican a esparcir a nuestro alrededor y, esta vez, sin aviso previo.

Pero fijémonos,  ahora, en esas otras "aguas", las que nos hacen tanta falta en el Sureste, para la vida cotidiana, el riego de jardines y plantaciones, el aseo de nuestras ciudades... Esas aguas de las que carecemos desde tiempos inmemoriales y que, tan a menudo, lejos de constituir un modelo de solidaridad interterritorial, son esgrimidas como arma arrojadiza por uno u otro politico, sin temor incluso a causar bajas por "fuego amigo".

Esas aguas de las que carecemos,  cuya explotación debía realizarse siempre bajo unos patrones de equilibrio, racionalidad y moderación,  siguen siendo uno de nuestros mayores problemas, a tenor de las informaciones de los expertos en el tema y que los medios de comunicación se encargan de transmitir, con mayor o menor fortuna.

Uno, ante la gravedad de la situación,  pensaría que las cabezas pensantes que se supone nos gobiernan, pondrían su máximo empeño en utilizar adecuadamente tan vital recurso, gastando la menor cantidad posible, al par que recuperando cuanta más mejor, para su reutilización .

Pues no es así.  Año tras año,  en época estival dirijo mis pasos hasta El Campello y, cuando atravieso el Rio Seco, advierto en su desembocadura un caudaloso y contínuo riachuelo de agua clara que se vierte en el mar. Dado que aguas arriba hay una depuradora,  deduzco que debe proceder de allí.

Me planteo las siguientes cuestiones: a) si es agua depurada, por qué se vierte al mar y no se reutiliza ? ; b) si no es agua depurada, por qué se vierte al mar y lo contamina ?

Mientras tanto, se pierden cosechas,  nuestros jardines son eriales y las calles no brillan, precisamente, por su pulcra apariencia.

Es que a nadie le importa?. Me temo que ocurrirá como en el cuento de Los tres cerditos y el lobo feroz. Hartos de escuchar la falsa llamada de aviso, cuando llegue - de verdad- el lobo de la sequía, no habrá manera de detenerlo y entonces lloraremos amargamente, mientras nos devora.

sábado, 26 de julio de 2014

GESTIÓN ADECUADA O DERROCHE?

     Con reiterada frecuencia conocemos noticias, informes, opiniones, etc. que nos hablan de la necesidad de un uso racional del agua, por ser un bien escaso
   . Algunos  intentamos seguir los consejos más elementales, al menos, como ducha en lugar de baño,  no tener el grifo abierto mientras cepillamos los dientes, etc.     
   Albergamos serias dudas acerca de la efectividad de estos pequeños gestos cuando, por ejemplo,viajando por La Mancha,  vemos enormes extensiones de cultivo en las que estructuras metálicas móviles de gran envergadura se desplazan mientras vierten generosos caudales de agua, en forma de lluvia, en horas de máxima insolación,  para asegurar el riego de cereales o cualquier otro vegetal. Siempre había prevalecido la idea de que un riego aprovechaba mejor el agua si se hacía en la proximidad de la noche para que pudiera ser aquélla absorbida por la tierra con la mínima evaporación .   
    Como las cosas cambian y ya se sabe que "las ciencias adelantan una barbaridad", tal vez yo esté equivocado y las plantas, al igual que cualquier turista, prefieran "remojarse" a pleno sol.       
   Volviendo a lo del aprovechamiento, me resulta también chocante que en la desembocadura del Río Seco, en El Campello, se esté produciendo un vertido continuo al mar de agua que, supongo, debe proceder de la depuradora situada más arriba,  en las proximidades del cauce.      No sé si es , o no, potable. Si lo fuera, es una lástima que se vierta al mar en lugar de aprovecharla para usos agrícolas.  Si no lo es, se está contaminando el mar y, además,  en una zona que ha sido autorizada expresamente para el baño de mascotas,  con lo que éstas y sus dueños corren riesgos de recibir algún tipo de germen que podría dañar su salud.    
  En fin, que uno no sabe con qué quedarse y quienes deberían velar porque los recursos naturales fueran utilizados de un modo equilibrado que compatibilizara el desarrollo y la conservación,  solo parecen preocupados porque tengamos gasolina.

jueves, 24 de julio de 2014

INFRAESTRUCTURAS DEFICIENTES

     Un paseo por cualquier zona de una ciudad cualquiera nos permite descubrir, tanto lugares en los que apetece sentarse y descansar aprovechando este o aquél árbol, como aquéllos en los que la falta de atención por parte de quienes están al cuidado de las infraestructuras hace posible , por ejemplo, que los imbornales previstos para la evacuación de aguas pluviales parezcan improvisadas jardineras ,en las que las plantas silvestres han encontrado acomodo, quizá para,de algún modo, compensar ese destructivo afán humano que olvida la Naturaleza, olvidando así que se está negando a sí mismo.
     Las fotografías corresponden a la Avda. de Alicante, en El Campello y fueron tomadas el día 17 de Julio actual.

miércoles, 12 de junio de 2013

ITINERARIOS(III)



12 de junio de 2013

Bordeando la Playa de San Juan, el paseo que discurre hasta El Campello deja a su derecha una amplia franja de arena y el mar. Saliendo desde la Plaza de la Coruña, si se madruga lo suficiente, es posible encontrarse de frente con el sol saliendo por el horizonte, reflejándose en el azul del agua con toda su intensidad. El único problema para observar esta maravilla es el levantarse a tiempo.
Hoy eran alrededor de las siete y media de la mañana cuando he emprendido el camino, recorriendo todo el paseo y dejando atrás los restaurantes de moderno diseño, recién estrenados y con buena presencia, que sustituyen a la mayor parte de los anteriores chiringuitos de la playa. De aquéllos, tan solo Domingo y Casa Julio son los únicos que han quedado en pie, seguramente porque la concesión de uso sería distinta a la de los otros.
La presencia de paseantes a ésa hora era casi nula. Ni siquiera el viejecillo que suele sentarse en el muro mientras sus tres perros, seguramente tan viejos como él, quedan a sus pies inmóviles como estatuas, sin que la correa con que los sujeta sea, precisamente, lo que les impide separarse. Quizá les queden tan pocas fuerzas como al anciano y prefieran reservarlas para el regreso a su hogar.
En una de las zonas más amplias de terreno destinado a aparcamiento han colocado varias señales de prohibido estacionar entre los días 13 y 17. Al pasar junto a uno de los restaurantes, una persona, probablemente el dueño, reniega de ése ayuntamiento que, precisamente los fines de semana, pone impedimentos a los que quieren acercarse a la playa, haciéndoles más difícil el dejar su vehículo y, consiguientemente, poniendo barreras a sus potenciales clientes.
Distraído, miro hacia la orilla. Las olas, tan leves que casi son ondas, rozan suavemente la arena una y otra vez. A su rumor se une el de la gravilla, empujada por el agua y obligada a mantener relaciones íntimas y a pulirse unas piedras con otras. Aunque en este caso no procede eso de “el roce hace el cariño”. Pero, al menos, van limando sus aristas.
Al fondo, los edificios parecen surgir del mar, amparados por una neblina que cubre sus pies con un  velo que se va disipando a medida que me acerco y el sol calienta.
En el Rincón de la Zofra, el mar está muy cercano al paseo. Una franja muy amplia de cantos rodados sustituye a la arena. Las olas, aunque golpeen suavemente, los mueven, dejando un sonido de fondo, como un rumor que les sirve de estribillo mientras parece que digan:”vuelve, vuelve”. Los cantos, en algunas zonas están cubiertos por una capa oscura de algas muertas, cuyo aroma húmedo y salado llega hasta el paseo. Hoy no hay pescadores. Ni siquiera más adelante, junto a un parque público en el que los bancos son usados, a menudo, como soporte de la caja de anzuelos o sitio de descanso mientras se espera que las cañas se doblen bajo el tirón de ésa presa que nunca se consigue y tanto se desea.
Más adelante, doblando un pequeño cabo, llegamos al Rio Seco. Hoy no lo es tanto. Observo un pequeño caudal de agua y una laguna, también pequeña, en la que desemboca. Pienso que debe provenir de la depuradora y espero que sea un caudal limpio, dado que, por su proximidad al mar, se irá filtrando hacia este, hasta diluirse en su inmensidad.
Suena, impertinente, el zumbido del reloj, avisándome de que debo emprender el camino de regreso. Descanso brevemente mientras hago unos ejercicios de estiramiento. Como cuatro dátiles secos y camino de nuevo, de vuelta a casa, pasando por el puente sobre el Rio Seco. En la lejanía, los edificios semejan fichas de un juego infantil, con su variedad de alturas y colores. Miro atentamente para ver qué distancia me separa de mi destino y me digo, a mí mismo, que eso es pan comido.